DIETARIO | O |
26 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.UN día las salas de cine de Ourense colgarán el cartel de «No hay sesión». Pasaría desapercibido. Sólo algunos titulares dejarían para la crónica de la ciudad la dramática noticia de que el cine había muerto. Si seguimos así, ese día no estará tan lejano. ¡100.000 espectadores menos en un año! Las salas agonizan en la ciudad con menos pantallas, menos sesiones y menos interés por el séptimo arte. Pero presumimos de tener un Festival Internacional de Cine Independiente. Curiosa ironía. Nos gastamos un dineral en un certamen cinematográfico en una ciudad en la que el cine está herido. Es una apuesta a caballo perdedor. Porque de poco sirve gastar miles de euros si no se consigue incentivar entre los ciudadanos la cultura cinematográfica. Nos gastamos miles de euros en un festival durante una semana en una ciudad en la que la media es que cada ourensano vaya una sola vez al cine en todo el año. Y nos quedamos tan anchos. ¿Donde está ese Ourense referente de la cultura del que tanto presumimos?. Vivimos de la nostalgia. De lo que fuimos y ya no somos. Porque no podemos ser ninguna Atenas cuando una de las artes se apaga. Puede que la industria no ayude, pero es la misma para todos. Puede que las salas tampoco sean las mejores pero falta inquietud para exigir mejores instalaciones. Falta vocación cinematográfica. Y por eso directores como Cuerda, afincado en la provincia, prefiere Santiago para presentar su película. Porque no hay capacidad de incentivar a la gente para que vaya al cine ni tampoco de mostrar un panorama atractivo para que los directores nos regalen sus estrenos. Así que no se extrañen si un día ven en un periódico que los cines de Ourense cuelgan el cartel de «No hay sesión». Siempre quedará una semana allá por noviembre para presumir de que somos ¿el referente del cine en Galicia? Mantendrá la media de una película al año. O ni eso.