CONTRAPUNTO | O |
25 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.TODAVÍA no suenan las voces de los ourensanos de pro. Todavía permanecen mudos los que se llenan la boca de ourensanismo. El presidente de C.D. Ourense anunció que, gracias a su gestión, la familia Sanz se haría cargo del equipo. A pesar del anuncio de Quino Muñoz nadie salió a la palestra para desenterrar la bandera del terruño. ¿Por qué? ¿Qué pasó en tan sólo seis años para que las fuerzas vivas de Ourense, que bramaron cuando el club fue gestionado por el Grupo Z, estén ahora más mudas que Harpo Marx? ¿Por qué Baltar había rescatado entonces al club de manos madrileñas y ahora se las lava? ¿Por qué los empresarios que acudieron en tropel para socorrer financieramente al político ahora se inhiben? ¿Qué virtudes tiene este Sanz que en las recientes elecciones del Real Madrid obtuvo 2.377 votos? ¿No habrá nadie que logre que Quino Muñoz abandone el comportamiento frívolo de anunciar una operación antes de firmarla? ¿No recuerdan los que le sostienen que no hace muchos meses que su incontinencia verbal mezcló a Caixanova en una turbia operación financiera de condonación de deuda supermillonaria? ¿Por qué lo que Ourense no podía permitir (que el Grupo Z gestionase el equipo) ahora lo tolera? El hecho de que haya voces que se alegran de que llegue un especulador como Sanz es ejemplo de la situación de la provincia, de la falta de líderes sólidos en el terreno político y empresarial. En lugares similares (léase Pontevedra, Ferrol o Lugo) empresarios locales llevan con buen tino el equipo. ¿Qué tiene Ourense para ser una excepción? ¿Será qué tiene al frente del club a un empresario sin empresa? ¿Será que la historia reciente de la sociedad anónima C.D. Ourense aleja a los buenos empresarios de esa patata caliente? ¿Alguien sabe la razón de tanto desatino para que la entidad deba 5,5 millones de euros y esté al borde de la suspensión de pagos?