CONTRAPUNTO | O |
02 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.OURENSE le ha dicho no a la propuesta de la CEO sobre la llegada del AVE a la capital. En un concello en el que las unanimidades son escasas, es significativa la unión de PP, PSOE y BNG a la hora de oponerse a la iniciativa de la patronal. Una decisión política que tendría que llevar a los dirigentes empresariales a replantear su opción dadas las dificultades de sacarla adelante en contra del sentir unánime del pueblo ourensano que, ¡oh, bendita democracia! se expresó a través de sus representantes libremente elegidos. Los políticos locales han finiquitado una propuesta bienintencionada de la CEO (abrir un debate sobre otras alternativas) pero mal planteada. No estaba consensuada e incluso apareció viciada por el error de que el padre de la alternativa, y representante del Concello de Ourense en el consejo de Caixanova (persona, por tanto, de confianza de la corporación), no había anunciado la idea a la institución que representa. El alcalde Cabezas, en la legítima defensa del trazado aprobado en el 2004 y defendiendo los intereses de A Ponte, fue el primero (¡y eso que no repite en las elecciones!) en mostrar su oposición mientras BNG y PSOE ejecutaban el difícil salto mortal de votar (¡igualito, igualito que Baltar!) una cosa en la Diputación (apoyo a la CEO) y otra totalmente opuesta en el Concello. Aunque con diplomática puesta en escena, Cabezas le dijo a los empresarios que «a buenas horas mangas verdes». Recordó que la obra del AVE ya había salido a exposición pública y ya había sido refrendada por el Concello sin que nadie hubiese dicho ni mú. El que empezó siendo un villano por su solitaria oposición acabó siendo respaldado por toda la corporación merced a la moción con la que el PSOE (intuyendo lo que se jugaba en A Ponte) intentó enmendar su lapsus en la Diputación. El BNG, mientras, de mero comparsa.