CONTRAPUNTO | O |

27 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

HOY se cumplirá un trámite más, la asamblea de socios de C D Ourense, en la lenta agonía del fútbol ourensano. Intentarán maquillar con frases lo que los números muestran en su inexorable crudeza. Desde que el político del PP, Quino Muñoz, está al frente de la entidad, los datos son irrefutables. La deuda se incrementó hasta 5,5 millones de euros. Los ingresos cayeron en picado. Los dineros públicos, de las entidades como Concello, Diputación o Xunta, que se nutren de impuestos de los ciudadanos, representan el 45% de los ingresos de una entidad que no es una ONG y sí una sociedad anónima con cuenta de resultados y obligación de llevarlos al Registro Mercantil. A la defensa de los colores y del ourensanismo, que es el populismo verbal que utilizan los dirigentes del club, ya no se sube ni el más populista de los políticos que Ourense dio. José Luis Baltar, que vio con alegría la irrupción mediática (y tímida) de Lorenzo Sanz como posible comprador de la empresa deportiva ourensana, es el único que reitera la inviabilidad de un proyecto mal gestionado y, peor concebido, desde las instituciones los últimos años. Cuando el capital económico no se vuelca en el equipo, cuando lo dirigen empresarios sin empresas y cuando el máximo valedor en la última década, el mencionado Baltar, admite que no le ve futuro, todo oxígeno es una forma de prolongar la agonía. Lo valiente es coger el dinero público y dedicarlo al deporte base. Ni grandes estadios, ni equipos que cuestan más que el Racing, ni jóvenes de la cantera sin proyección. En C D Ourense tiene que llegar el comandante que mande parar y que inicie una nueva revolución y mude los conceptos anquilosados que se defienden desde el fútbol provincial (véase el papelón del delegado de la Federación haciendo campaña, y votando, a un tal Meana expedientado por irregularidades varias). ¿Es éste el futuro del fútbol provincial?