CONTRAPUNTO | O |
13 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.LA SANIDAD vuelve a ser utilizada por los partidos como arma arrojadiza e instrumento para obtener rentabilidad política. Craso error. Los esfuerzos del Partido Popular, a través de su presidente Núñez y del diputado Miguel Santalices, por dibujar una situación apocalíptica de la sanidad ourensana se encuentran con los datos oficiales de los actuales gerentes que demuestran la irrealidad del panorama expuesto. Con cuestiones de una sensibilidad tan especial para los ciudadanos del común, el político que se precie, sea del partido que sea, debe mostrar prudencia, moderación y respeto. Las estadísticas importantes, más allá de los números fríos sobre el aumento o disminución de los días de espera para una operación o de las semanas en las que se colocan camas en los pasillos hospitalarios, son las que sufren en su piel cada uno de los usuarios. De poco le vale al que tiene que esperar seis meses para una prueba o seis horas en una camilla de urgencias, que le digan que se han rebajado los tiempos. Lo que necesitan es atención inmediata y no dilaciones que tan sólo contribuyen a incrementar el mal psicológico del paciente. Los partidos ourensanos, en lugar de lanzarse los datos como si de dardos se tratase, harían bien en excluir a la sanidad de su artillería electoral para no perder credibilidad. ¿Cuál puede ser la del PP a la hora de hablar del infierno de la sanidad en la provincia si es la que dejó en herencia? ¿Cómo pueden tener una amnesia tan repentina? ¿Por qué no le piden a sus muchos médicos militantes que trabajen con tanto ahínco en la pública, por la mañana, como lo hacen en la privada por la tarde? ¿Por qué entre PP y PSOE (el BNG seguro que se sumaba) no le dan otra vuelta de tuerca a lo de las incompatibilidades y buscan la plena dedicación a la medicina pública? ¡Pagando, por supuesto pues dinero sobra para oropeles y obras fantasiosas de lustre personal!