CONTRAPUNTO | O |
27 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.ES un ejemplo de la política de parches que se desarrolla en la provincia de Ourense. La Diputación acaba de aprobar la construcción de una escuela de golf en Toén. A pesar de que la escuela tendrá como acceso una pista forestal y carecerá de baños, vestuarios, cafetería y club social, la Diputación (¡nada preocupada por su endeudamiento de 72 millones de euros lo que supone estar al borde del límite legal!) le ha dado el visto bueno para que los políticos del PP puedan pavonearse durante los próximos tres meses electorales de la apuesta de su partido por Toén. Lo que menos les importa es que no haya campo de golf, ni afición, ni infraestructuras hoteleras. Los políticos no dudan en enterrar un puñado de fondos públicos en una operación meramente electoral. Lo que llama la atención es la ausencia de alternativa pues si bien la obra es una iniciativa del PP, el PSOE (a pesar de las carencias y de su inicial oposición al proyecto) la ha bendecido con su apoyo por razones electorales, para que no digan que se oponen a una inversión en su municipio. En lugar de explicar que esa infraestructura en Toén es innecesaria y que mejor sería, por ejemplo, que dedicasen el dinero a infraestructuras viarias, los socialistas se suman al carro de la demagogia. Así llenamos la provincia de parques empresariales vacíos, de polideportivos que no se usan, de puertos deportivos (léase Santo Estebo) sin dotaciones y de áreas recreativas ocultas por la hierba. El objetivo no es la vertebración de la provincia. El objetivo para PP y PSOE es llenar el zurrón de votos aunque eso desangre la economía de las instituciones y deje a Ourense sin un futuro real. Con tal de mantener las poltronas, los políticos ourensanos en ejercicio son capaces, como el viejo gobernador, de prometer (y lo que es peor, hacer) puentes donde no hay ríos. Un contrasentido o, dicho de otro modo, una golfería.