Banco de España

ANTONIO NESPEREIRA

OURENSE

AL MARGEN | O |

05 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

MEDIO centenar de ourensanos dan muestras estos días de lucidez y capacidad de debate sobre qué se puede hacer con la antigua sede del Banco de España, cerrada a cal y canto desde el 2003, cosido por siete candados y custodiado por su legítimo propietario, el Ministerio de Economía y Hacienda. Poco después de que sus gigantescos portalones crujiesen por última vez los habituales de la calle del Paseo pudimos observar (y todavía ahí sigue colgado) un horrendo cartel que anuncia un incumplido plazo para hacer no sé que proyecto para convertirlo en no sé que cosa. La Administración del Estado quiere llevar ahí la oficina destinada al Catastro y esa sigue siendo su intención salvo que los promotores del citado movimiento ciudadano consigan torcer la voluntad del Gobierno. Apuestan porque el antiguo Banco de España se convierta en una referencia cultural de la capital. Nunca es tarde, aunque el arroz parece estar ya bastante pasado. Varios grupos políticos plantearon en las instituciones hace ya tres años que el edificio pasase a ser un equipamiento cultural sin que aquellos propósitos encontrasen el más mínimo eco social. Es más, se quedaron en simples mociones de campanario y con el efímero eco mediático de un titular en un día de semana. Dicen ahora que los partidos políticos -será por aquello de las vísperas electorales- están de su parte. Mejor, porque van a ser éstos los que puedan cambiar la decisión. Si todo prospera -¡ojalá!-, Ourense tendrá otro centro cultural. Qué pena que nadie abra la boca protestando porque las obras de los dos mayores equipamientos jamás pensados estén paradas desde hace un año por un capricho político: la biblioteca y el archivo de San Francisco. Algún día otras cincuenta personas se acordarán, sino llegan tarde. Siempre podrán crear otra plataforma y salir otra vez a la prensa. El papel lo aguanta todo.