Manifestación

OURENSE

CONTRAPUNTO | O |

10 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

YA sé que el mundo de las emociones es más sensible que el de los sentidos. Ya sé que tenemos tendencia a ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Ya sé que es más fácil dejarse llevar por oleadas de demagogia y no por análisis racionales. Ya sé que es más fácil vivir en una servidumbre tranquila que en una libertad peligrosa. Ya sé, en fin, que el caso De Juana Chaos levanta pasiones mediáticas contagiosas. Pero tanta certeza no me alcanza para comprender como en menos de siete días la capital ourensana protagonizó sendas manifestaciones de centenares de personas para protestar contra ZP por la excarcelación del asesino etarra. Y no digo yo que no se manifiesten en Ourense, en Madrid o en las Quimbambas. Cada siete días, cada siete semanas o cada siete meses. Lo que no alcanzo a entender es como esa disposición se vuelve inanición ante los problemas que se presentan en Ourense en el día a día. Me gustaría que los ourensanos de buena fe (como sin duda son los que fueron a la plaza Mayor) también salieran a la calle para protestar por alguna de las cosas que pasaron esta semana en la provincia. Por ejemplo, por la muerte de dos vecinos en sendos accidentes de tráfico; o por el hecho de que tan sólo un 35% de las mujeres ourensanas en edad de trabajar tienen empleo; o para reivindicar medios para el Juzgado de Instrucción que, además de sus asuntos, tiene que ocuparse de 350 casos de violencia doméstica; o para gritar que es un abuso el peaje que pagamos por viajar a Santiago; o para protestar por las esperas de meses en consultas médicas; o para decir, ante el hecho de dos alcaldes imputados en presuntos delitos urbanísticos, que lo que las leyes no prohíben, puede prohibirlo la honestidad; o para exigir claridad sobre el parque de reciclaje de O Ribeiro; o para un largo etcétera de problemas ourensanos que, quizás, aunque lo dudo, sean una nimiedad al lado de la excarcelación del etarra De Juana Chaos.