CONTRAPUNTO | O |

17 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

DE los presupuestos de los 108.137 ourensanos que están censados en la capital salieron el pasado jueves 9.736,40 euros para pagarle a 27 concejales los 80 minutos que dedicaron a repasar la trayectoria empresarial de Enrique Nóvoa, alcalde y candidato del PP a la renovación. El PSOE, con el también aspirante Paco Rodríguez al frente, convocó un pleno urgente para que el regidor informara de sus actividades relacionadas con la construcción. Al final de hora y media de diatribas políticas, el informe del secretario del Concello de Ourense avalaba la legalidad de las actuaciones del regidor. Para ese viaje no hacían falta alforjas y podrían dedicarse los 9.736,40 euros a otras prioridades. Si bien es verdad que sobre los representantes públicos debe estar permanente encendido el foco de la transparencia, no lo es menos que poner supuestas sombras sobre una persona, es más propio de una política basada en intereses partidistas que en necesidades ciudadanas. Pero, claro, Ourense no iba a ser una excepción del clima de enfrentamiento que manejan PSOE y PP en Madrid y que aquí reprodujeron punto por punto. Acusaciones, dosieres del pasado, intentos de abucheos y un largo etcétera de mimetismo madrileño. ¿Por qué el PSOE guardó durante siete meses unos papeles que supuestamente perjudicaban al rival del PP? ¿Por qué no lo investigó en su día? ¿Para qué les pagan los ciudadanos? ¿Para que saquen los trapos sucios en período electoral o para que pasen el algodón día a día y denuncien la mancha, si la hay, cuando la encuentran? ¿Marcó el PSOE el talante de su campaña con el encendido del ventilador? ¿Quiere convertir Ourense en un estercolero político? ¿Es lo que demandan los ourensanos o les gustaría que los plenos versasen, por ejemplo, sobre las colas en el Chou o las pendientes peligrosas en el acceso centro de la autovía?