CONTRAPUNTO | O |
24 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.MIRAN al cielo buscando no un milagro (¡aunque alguno le haya puesto una vela a un Santo Cristo cerrado por obras!) sino un resquicio de sol. No quieren ni que éste les lleve a los votantes a la playa ni que la lluvia vierta su ira, como ayer, sobre la geografía ourensana. Es el eterno temor de los políticos a que la metereología interfiera en el resultado aunque después, una vez que hable el pueblo, les sirva de eficaz disculpa para justificar éxitos o fracasos. Como se dice en el argot popular, el pescado ya está vendido. Queda la decisión soberana de los ourensanos que eligirán a las personas que gobernarán los 92 ayuntamientos los próximos cuatro años. Si la decisión de ir a votar dependiese del tiempo, ¡pobre democracia la nuestra! Participar en una consulta electoral es un derecho y un honor. No ejercerlo por motivos nimios es un ejemplo de que la democracia todavía está prendida por débiles hilos.