CONTRAPUNTO | O |

26 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

CONSTATAN los sindicatos ourensanos la escasa afiliación de los jóvenes. Más del 80% de los que están en edad laboral pasan de los sindicatos. Pasan de las organizaciones clásicas y abrazan las nuevas que tienen que ver, especialmente, con la solidaridad. Es un signo de cambio social que, a lo mejor, no se vislumbra en las centrales sindicales o en los partidos políticos, cuya paupérrima afiliación demuestra los caminos dispares que llevan los jóvenes y los líderes sociales. Pero no es que tan sólo haya un divorcio entre la juventud y la clase dirigente. Es que tampoco hay unanimidad a la hora de fijar la frontera de la juventud. En UGT consideran joven al menor de 35 años mientras que en CC. OO. y CIG al de 30. En el INE, el que hace las estadísticas, computan hasta los 25 y, por poner un ejemplo singular, la Asociación de Jóvenes Abogados está integrada por letrados de hasta 45 años (¡a un lustro de las modernas jubilaciones!). Ante la crisis de afiliación sindical habrá que pensar si será verdad, como decía el clásico, que «la crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y cuando lo nuevo no acaba de nacer».