CONTRAPUNTO | O |
16 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.EL 14 de junio de 1995, Veiga Pombo, último regidor del PSOE, abandonaba la alcaldía. Doce años y dos días después, de nuevo un socialista retoma el poder municipal. Es un histórico del partido el que liderará la mayoría minoritaria que le obliga a sustentar su gobierno en el BNG. En la toma de posesión mostró la mano tendida a los ourensanos, sin distinción de ideologías. Se presentó como el alcalde de todos y como un vecino más, sin ínfulas ni prepotencias, sin revanchismos, prometiendo transparencia en la gestión y haciendo un guiño de complicidad a los más necesitados. Paco Rodríguez en estado puro. Un superviviente de mil batallas políticas y un prototipo de ciudadano del común. Lástima que en su primera intervención, quizás por la emoción del momento, tuviese dos errores que marcan talante más allá de las buenas palabras. El uno, tener piropos para el PP y olvidarse de citar al BNG que le aupó al sillón. El otro, incumplir su palabra previa con La Voz a la hora de ser entrevistado para los ourensanos.