La normativa del parque natural valdeorrés prohíbe escalar desde su declaración hace 5 años pero las primeras multas han puesto en pie de guerra a los montañeros
14 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Unas tres veces por semana la dinamita aún retumba en las paredes afiladas, desafiantes, que dividen Valdeorras y el Bierzo, Galicia y Castilla, con el río Sil de por medio. En el corazón del Parque Natural da Serra da Lastra hay una cantera activa que devora la misma montaña y hábitat que unos metros más allá es considerado digno de protección. En su momento, indemnizar a su propietario, el empresario Martínez Núñez, por el lucro cesante era muy caro así que la zona quedó «excluida» del parque. Pero la polémica actual no se debe a la cantera, sino a las chapas de apenas cinco centímetros que los escaladores colocaron en las paredes de A Lastra hace años y que desde que se declaró Parque Natural, en el año 2002, no pueden utilizar.
Su actividad se considera perjudicial para el anidamiento de las aves a las que molestan y la conservación de algunas plantas. Ellos, para demostrar lo inaudito de la cuestión, señalan la cantera, las líneas de alta tensión, el tren, la N-120, los cazadores y un largo etcétera de molestias mucho más contundentes y en cambio permitidas u obviadas por el reglamento del parque. No quieren nuevas prohibiciones, piden que se quite la suya.
Cinco multas de 600 euros
Hace unas semanas cinco escaladores bercianos fueron multados. Tendrán que pagar 600 euros cada uno por utilizar vías de escalada situadas dentro de la zona de reserva. Conocían la prohibición pero confiaban en unas supuestas negociaciones lideradas por la Federación Galega de Montaña para revertir una decisión que desde el principio consideraron injustificada y un agravio, ya que sí se dan permisos para practicar senderismo y espeleología. El director del Parque, Alfonso Fumega, dice que él mismo los había inducido a presentar peticiones concretas para que se cambiase el reglamento y se les permitiese utilizar algunas de las zonas, cosa que nunca hicieron. Los escaladores responden que si hubo dejadez fue porque la actividad no se sancionaba ni se interrumpió. Hasta ahora.
Las cinco multas han puesto en pie de guerra a varios clubes que crearon una plataforma para llegar a un entendimiento entre quienes quieren disfrutar del parque y quienes lo cuidan. Se están reuniendo con alcaldes de la zona, diputados provinciales y hasta con el conselleiro de Medio Ambiente, con el que llegaron al acuerdo de que, en el plazo de seis meses, cada parte elaboraría un informe científico sobre las posibilidades de convivencia entre la escalada y la protección de aves y plantas. Hasta entonces solicitarán la utilización de unas paredes situadas junto al túnel de la N-120 que hay en el acceso al pueblo de Cobas.
Hasta hace un año el Parque Serra da Lastra era poco más que un dibujo en el mapa. No había apenas personal, ni una sede, ni planes para poner en valor la zona. Eso ha cambiado. Hoy en día existe una brigada de mantenimiento, en el Centro de Interpretación de Biobra trabaja un biólogo y Medio Ambiente dice que este año se gastará 400.000 euros. Ahora que el Parque echa a andar la clave está en conciliar protección y uso. Los montañeros piden ser escuchados porque saben cómo.