La inhibición de Lendoiro abre una brecha entre Lotina y la plantilla

J. M. F.

OURENSE

El club ha dejado solo al técnico al frente de la resolución de una crisis que enrarece su relación con el vestuario

17 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La crisis de los porteros sigue sin cerrarse. La comparecencia de los cuatro capitanes del Deportivo, que debía de haber servido para zanjar un asunto que comenzó el viernes pasado con la agresión de Munúa a Aouate, parece haber liado aún más la situación y, lo que es más preocupante, amenaza con abrir una brecha entre Lotina y el vestuario. Y todo con la complacencia de un Lendoiro que ha dejado al entrenador a la intemperie en medio del diluvio. Dos oportunidades ha tenido el presidente del club para zanjar el problema, pero ni tras el partido de Villarreal ni en su fugaz paso entre los periodistas cuando estos esperaban la salida de Aouate ha ofrecido explicación alguna; solo una escueta nota en la que el club indicaba que abriría un expediente disciplinario a los dos guardametas. Un guión imaginario Lo que el técnico entendía como una aparición pública para que los cuatro representantes de la plantilla confirmaran que el comportamiento de Aouate desde que perdió la titularidad no había sido correcto se convirtió en la escenificación de una obra con el técnico como inesperado hilo conductor de un guión imaginario. Así, Valerón desmintió que Dudu Aouate fuera un mal compañero. Tampoco sembró la discordia en el vestuario. Es decir, un revés para Lotina, quien, según algunas forzadas interpretaciones, había difundido que el guardameta israelí «contaminaba el vestuario», aunque lo que esperaba de los capitanes era que ratificaran los motivos por los que Aouate debía disculparse. Posteriormente, probablemente alarmado por el cariz que tomaba el asunto, el entrenador emitía un comunicado en el que, otra vez, insistía en que nunca había pensado que Dudu fuera la oveja negra del vestuario. «Simplemente, creo que no ha estado acertado en algunas cosas y por esa razón, de común acuerdo con los capitanes, le pedimos que se disculpara», una de las tres condiciones que impuso el técnico para readmitir a los dos guardametas. Las otras dos eran que Munúa y Aouate hablaran entre ellos y que ambos pidieran perdón a la afición. Petición de disculpas Por boca de Valerón, los capitanes reconocieron que, dada la delicada situación del equipo habían pedido al técnico la vuelta de los porteros. ¿Pero, por qué Dudu, el agredido, tiene que pedir disculpas? «Cuando no ha jugado, su ayuda era muy importante para el vestuario, pero ha habido unas declaraciones y algunas situaciones que no son buenas para el grupo», según Valerón. Puntualizó Coloccini: «Algunas situaciones y algunas declaraciones». Manuel Pablo insiste: «Creo que tiene que pedir perdón a la plantilla». Sergio, sin rodeos: «Se ha portado mal, pero no significa que no sea un compañero de la h...». «Acá, quieras o no, hay un culpable mayor y uno menor. Uno por causas que no se saben y otro por un puñetazo y ya está. Y las causas de uno no se van a saber, porque no van a salir del vestuario, como no tenía que haber salido la otra causa», zanjó Coloccini. Pero salió, y seis días después de que Munúa agrediera a Aouate, el club sigue dejando que Lotina, la prensa y los jugadores se enzarcen en un duelo dialéctico de imprevisibles consecuencias para el penúltimo clasificado de la Liga.