En la mañana de ayer, la planta baja del Obispado de Ourense acogió el acto de inauguración de la exposición de los belenes del mundo que todos pueden ver. Son ejemplares singulares, muchos de ellos traídos por los misioneros que actúan en todos los rincones del mundo. Hay belenes de países de Hispanoamérica, de España, de China y de Portugal. Cada cual más bonito y raro. El chino es un belén infantil con unos personajes rechonchos de mirada dulce. De Camerún hay otro precioso ejemplar con sus figuras talladas en madera de ébano. Los portugueses son de la prestigiosa ceramista Júlia Ramalho .
En la inauguración estuvieron representantes de la Asociación Belenista de Ourense con su presidente, José Natalio Blanco Sierra y el obispo, Luis Quinteiro , que departió con los escolares además de impartir la bendición, utilizando para este rito una estola tejida en un país de misión. Los estudiantes se sentaron en la escalinata del palacio episcopal y departieron con el prelado diocesano disfrutando de unos minutos para ver estas obras escultóricas que no tienen desperdicio. Quinteiro este año no bajó sus belenes, que alguno tiene en su colección. Ya hay bastantes en exposición, setenta nada menos.
La Asociación Belenista de Ourense aporta dioramas. En uno de ellos hay un precioso portal, con profundidad; en otro, la escena íntima de la Anunciación, que transcurre en una sala, viéndose en la otra la luz del fuego que calienta el puchero en casa de María. El obispo dijo que le sorprende la gran tradición belenista ourensana. A ello contribuye este evento.