Algunos árboles caídos, varias vallas rotas, carteles electorales que cogen el vuelo, algún corte de luz y una caída de la línea telefónica. Fueron las consecuencias del temporal de viento en la provincia de Ourense durante la jornada de ayer. Nada que ver con lo vivido hace dos semanas. Más bien todo lo contrario, mucha calma y únicamente alguna incidencia puntual es todo lo que cuentan desde las diferentes bases de Protección Civil y desde los parques de bomberos. La alarma más madrugadora saltó en O Barco. Pasaban apenas treinta minutos de la medianoche cuando se produjo un desprendimiento de tierras en la Ou-121 que une la capital valdeorresa con el pueblo veigués de Prada. Una gran capa de lodo, de unos 200 metros de longitud y 8 centímetros de espesor cruzaba la carretera a la altura del pueblo de Santigoso, impidiendo el paso de vehículos. Los trabajadores del servicio de mantenimiento de carreteras invirtieron toda la mañana en dejar la vía limpia de barro. En la otra punta de la provincia, en O Carballiño, el temporal de viento y agua se dejó notar por la tarde. En pleno casco urbano se derrumbó un pedazo de la balaustrada de un balcón. Fue en el segundo piso del número 1 de la calle Galicia, un espacio muy transitado por ser el lugar en el que cogen el autobús los escolares del municipio. Se trata de una casa antigua cuyos propietarios utilizan únicamente en ocasiones puntuales, y cuyo balcón de piedra cedió y perdió un trozo, sin causar ningún tipo de incidente. Además, los efectivos de emergencias del 112 tuvieron que retirar árboles o piedras de las carreteras en las localidades de Baños de Molgas, O Carballiño, Celanova, Entrimo, Melón, Ribadavia y Toén.