Fue su gran noche. La que compensaba días de intenso trabajo. Eran muchos más los que estaban que los que faltaban. Aunque alguna ausencia fue ostensible, la simple mirada a la mesa presidencial demostraba el grado de afecto al ya ex teniente coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Ourense. Su ascenso a coronel le lleva a tierras coruñesas y más de 300 ourensanos quisieron testimoniarle en la noche del miércoles su gratitud. Benedicto González entró en el abarrotado restaurante con la eficaz Sonia González, responsable de comunicación de la comandancia. Un sonoro aplauso rubricó el instante. Desde el alcalde, Paco Rodríguez, al presidente Baltar; desde el obispo Quinteiro al titular de la Audiencia, Fernando Alañón; desde el conselleiro de Educación, Jesús Vázquez, al delegado de la Xunta, Rogelio Martínez; desde el comisario jefe Ángel Barrera, al subdelegado del Gobierno, Camilo Ocampo... Un enorme etcétera resume el nombre de cada uno de los 317 comensales. Puede irse feliz el coronel sabiendo que en Ourense sí hay quien le escriba o, dicho de otro modo, quien le quiera y quien le aplauda.