El Barcelona, actual campeón de la Copa del Rey, se quedó ayer contra las cuerdas en el torneo al perder por 2-1 en el Camp Nou ante un Sevilla que mostró autoridad en la visita.
La ida de los octavos de final se abrió con un partido pletórico de intensidad y el Sevilla se sobrepuso a sus numerosas ausencias por lesión con la recuperación de su identidad perdida. Es un equipo enormemente competitivo cuando tiene la mentalización adecuada.
Pep Guardiola ofreció una alineación revolucionaria y hasta incluyó al central argentino Gabriel Milito, quien jugó su primer partido oficial desde el 29 de abril de 2008, cuando sufrió su gravísima lesión de rodilla. Además, el mexicano Rafa Márquez se incorporó a la medular.
El banquillo azulgrana era una constelación de estrellas, incluyendo a Zlatan Ibrahimovic, Víctor Valdés, Thierry Henry, Xavi, Carlos Puyol, Gerard Piqué o Sergio Busquets. A cambio, tenía a Lionel Messi sobre el campo, acompañando a piezas menos habituales como son los jóvenes Thiago o Bojan.
Pero su puesta en escena fue la habitual en el campeón de Copa, desplegando un juego combinativo y buscando el área rival. El Sevilla no empezó bien puesto, perdiendo balones y facilitando el juego del contrario.
A los nueve minutos llegó la primera gran ocasión local, con un disparo de Messi al que respondió Andrés Palop con una espectacular parada. Más tarde el propio Messi estrelló un balón en el palo.
Esta última jugada llegó en el ecuador de la primera parte y tuvo su simbología, puesto que a partir de ahí el Sevilla equilibró notablemente el duelo. El Barcelona se atascó y su rival comenzó a responder como espera su hinchada, que es muy exigente.
Nefasto Pérez Burrull
La polémica llegó ya a los 34 minutos, cuando el árbitro, un desconcertado Pérez Burrull, anuló un tanto a Diego Capel por un fuera de juego que no existió. En cualquier caso, fue la constatación de que el partido había cambiado.
El final de la primera parte fue muy enredado, con patadas, tarjetas amarillas y abucheos al árbitro. El Sevilla salió peor parado porque el internacional español Jesús Navas se retiró lesionado. La enfermería del Sevilla se sigue llenando.
Guardiola no tardó en evidenciar que no le gustaba lo que veía y tras el descanso situó a Ibrahimovic en lugar de Pedro. Pero no era cuestión de jugadores, sino de equipo, ya que el Barcelona continuaba atascado.
A los 60 minutos, el Sevilla confirmó su superioridad. El argentino Diego Perotti realizó una gran jugada individual que completó Diego Capel. Primer gol y silencio en el Camp Nou.
A falta de juego, el Barcelona tiró de orgullo. También entró Xavi por Thiago, lo que contribuyó a mejorar la circulación. Poco después llegó un gol anulado al Barcelona, pero en la siguiente jugada se computó el empate. Lo firmó Ibrahimovic con un tanto de calidad tras dejar atrás a Palop y marcar con poco ángulo.
Pero el Sevilla sólo tardó un minuto en volver a adelantarse. Ayudó el central ucraniano Ghigrinskiy, muy desafortunado toda la noche, quien cometió penalti sobre Capel. Alvaro Negredo anotó con 15 minutos por delante para el final y Ghigrinskiy convivió con los abucheos de su propia hinchada hasta la clausura del duelo.
La segunda parte fue vibrante, con dos equipos que no concedieron margen a la especulación. Messi tuvo su oportunidad, pero el Sevilla se mantuvo y la próxima semana defenderá en casa una excelente renta. El campeón de Copa, el campeón de todo, está contra las cuerdas.