Estimada Laura: Compruebo como el poder une más que mil frascos de Loctite. Aunque no sé si es el poder, la militancia o la progresía de salón. Llego a esta conclusión al ver como tú, desde tu importante atalaya del Instituto de la Mujer, callas ante un vídeo de un aspirante a rector (no creas las patrañas ,de que fue la travesura de unos alumnos) en el que se utiliza a la mujer como objeto sexual para resaltar las potencialidades de un hombre. Lo vuestro (perdona que generalice pero tu mutismo es el mutismo de las habituales feministas de comunicado) es puro ejercicio de hipocresía. Veis la paja en el ojo ajeno (¿te acuerdas la que montaste por el anuncio de un puticlub de Porqueira en un programa de fiestas?) y no la viga en el propio. Tu silencio te retrata. Eres, más que mujer, política. Para tu consuelo, no estás sola. En la Universidad de Vigo hay voces atronadoras contra el machismo teórico que se mudan en sumisas damiselas tan solo por alcanzar la «satisfacción» de ocupar un sillón de poder al lado del Tano macho. ¿Te parece que clonar a Belén Esteban («por mi hija mato») es un acierto? ¿Es éste el icono social que defiendes para la España del mañana? Esta es la sociedad de mentira, de engaño y de burla que estáis haciendo desde el poder. Si en lugar de Mato fuese, por ejemplo, Feijoo, las pancartas, los megáfonos y las peticiones de dimisión estarían en ebullición. Pero, claro, es uno de los vuestros y lo que en los hombres de derechas es machismo vomitivo en los de izquierdas es gracieta perdonable. Un día dijiste que «las leyes por sí solas no cambian el pensamiento de una sociedad; hay que trabajar para combatir el machismo». Tenías razón. La misma que te falta al inhibirte en la censura y en la petición de retirada de un vídeo que no le hace justicia a unas mujeres en cuya dignificación, me consta, te dejas la vida.