Cientos de personas acudieron ayer a degustar el pulpo y las raciones de carne en la primera feria de la capital tras la reforma del recinto de las riberas del Miño
08 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Pulpeiras de brazos cruzados sin mercancía que vender, taberneros que ya habían perdido la cuenta de las raciones que quedaban por servir, y clientes que se iban ante la imposibilidad de disfrutar de su menú. Esas fueron las consecuencias negativas de la primera jornada de feria, que murió de éxito. «Es una pena que para un día que puedes hacer una buena caja te quedes sin pulpo», se lamentaba una vendedora.
El resto, un rotundo éxito. Un éxito de las instalaciones, de asistencia con cientos de personas en el recinto, y de ventas para pulpeiros, taberneros y ambulantes. Hasta el gaiteiro que ameniza por unos céntimos de euro la comida estaba feliz. La presencia de clientes fue continua desde primera hora. «A las once ya había gente comiendo pulpo», explicó uno de los vendedores.
A la una, ya había problemas para conseguir una mesa. Solo era un anticipo de lo que quedaba por venir. Hora y media más tarde, el pulpo comenzaba a escasear y a las pocas pulpeiras que lo tenían les predecía una cola que desanimó a muchos. En las mesas, los taberneros sufrían para surtir a los clientes las raciones de carne. Hasta las existencias de pan y vino empezaron a flojear a eso de las tres y media de la tarde.
Hacía un año que no se celebraba la feria en su recinto tradicional y nadie quería perdérselo. Sobre la reforma acometida por el gobierno local, con cargo al Plan E, había opiniones para todos los gustos. Entre los clientes, satisfacción por la transformación. «El cambio es para mejor, ya que está muy bonito. El problema será en invierno, porque es un recinto muy abierto y en el que se puede pasar mucho frío», señaló Manuel Tabarés.
En el gremio de profesionales, había opiniones para todos los gustos. Desde los que daban su bendición al nuevo recinto hasta los que nada les estaba en su sitio. Una vendedora de carne se quejó de la falta de higiene, las deficiencias en seguridad y el ambiente frío del nuevo recinto.
Los problemas para encontrar una mesa también se trasladaron al exterior, donde las plazas de aparcamiento se cotizaban caras. Quizás, muchos clientes opten en la próxima ocasión por acudir en la recién estrenada línea que une el centro de la capital con el campo de la feria, y en la que ayer se desplazó simbólicamente parte de la corporación municipal.