La Xunta y el Concello financian la estancia de 150 niños y jóvenes vinculados por lazos familiares a la provincia
20 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.La vida tiene en ocasiones casualidades que hacen pensar. Ayer la casualidad quiso que en la capital ourensana coincidiesen dos actos de bienvenida oficial. Por un lado la que ofrecía el delegado territorial de la Xunta, Rogelio Martínez, a un grupo de 45 jóvenes argentinos, uruguayos y brasileños. Son los primeros de un colectivo más numeroso (135), que incluye también a cubanos, chilenos, peruanos y mexicanos, que irán turnándose las próximas semanas en las habitaciones de la residencia Florentino Cuevillas, en la que está ubicado el centro de operaciones en Ourense para el programa Rutas Coñece Galicia.
A pesar de la disparidad de sus orígenes, todos ellos tienen en común que por sus venas corre sangre gallega. La sangre de sus padres, abuelos o incluso bisabuelos, que buscaron en el continente americano un futuro mejor y que, tal y como ayer reconocía Martínez en el acto institucional, «foron acollidos e traballaron moito e duro para saír adiante, e que saíran tamén moitos dos que quedaron aquí». El delegado de la Xunta matizó que este programa «pretende que coñezan a terra dos seus antergos, e que se vaian contentos porque este é un xeito de devolverlle todo o que traballaron polos seus pobos a través dos seus netos». La mayoría de los protagonistas de esta aventura vacacional señalaban ayer que el objetivo se está cumpliendo y que, a pesar de las veces que se lo habían oído contar al abuelo «sorprende la gente, que es muy cálida, y el espectacular paisaje», como comentaba María Macarena Obregón, una veinteañera de Buenos Aires.
La otra cara de la misma realidad, la de quien busca un futuro mejor fuera de su patria, se producía apenas una hora después, en el salón de plenos de la consistorial. La concejala de Benestar y el alcalde daban la bienvenida y deseaban una feliz estancia en tierras ourensanas a un grupo de 15 niños senegaleses. En este caso son hijos de inmigrantes de ese país que trabajan y residen en la ciudad.
Para muchos este viaje, que financia el Concello con 13.000 euros, es la única oportunidad que tienen de ver a sus familias durante el año «y en algún caso, hace incluso tres años que no se ven», explicaba el presidente de la Asociación de Senegaleses en Ourense, Ibrihima Diouf. Recibieron camisetas y bolígrafos, aunque el mejor regalo es, sin duda, estar con los suyos.