¡Por fin! Decían los aficionados lucenses al motor. Se acabó el maleficio que parecía tener Sergio Vallejo en el rali de su casa. Después de cuatro segundos puestos, de varios terceros, de innumerables batallas, el de Meira conseguía inscribir su nombre en el rali San Froilán. Dominó la carrera desde el primer tramo y se proclamó vencedor en la edición número 32 de la prueba lucense.
Los indicios que se habían presentado en la primera etapa ya hacían presagiar lo mejor para Vallejo. Marcó los dos primeros scratchs y, además, una avería dejó fuera al que podría haber sido su principal rival, Pedro Burgo. De hecho, Burgo ocupaba la segunda posición antes de sufrir el percance mecánico.
En el segundo día, ayer, se permitió el lujo de, sin levantar el pie, controlar lo que sucedía en la carrera. Como él mismo decía al finalizar, tampoco quería que la pasase nada al Skoda Octavia WRC, prestado por su amigo Roberto Blach, que le dio el triunfo final. Con una ventaja suficiente sobre sus adversarios. Es más, dos nuevos scratchs confirmaron, por si existía alguna duda, que esta vez no iba a dejar escapar un triunfo que ya se le resistía demasiado.
La ovación en la entrega de premios fue total. Pero el espectáculo en la etapa llegó de la mano de todos los pilotos. De los que consiguieron ser los mejores en algún tramo, como el propio Vallejo, Fernando Rico en Begonte, o por dos veces Iván Ares, en la segunda pasada por Vilalba y en la primera por O Corgo; o también Meira, en la segunda de Outeiro de Rei y en la final de Adai.
En el caso de Meira, tendrá que esperar para firmar el título de campeón gallego, puesto que su principal rival, José Miguel Martínez, Bamarti (muy aplaudido ayer en todos los tramos), terminó por delante de él. El de Vincios tuvo problemas mecánicos que lastraron su rendimiento, como le decía al final a Vallejo.