El llenazo en Expourense y en las calles ourensanas demostró que el concierto aniversario se convertirá en algo histórico
20 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Muchos se han ido ya. Vinieron desde todos los puntos de España para ver el concierto de Los Suaves. Muchos estuvieron aquí solo una noche. Pero no la olvidarán. Quedará grabada en su memoria porque su actuación es ya un acontecimiento histórico. Pasará mucho tiempo para que Ourense viva de nuevo una noche como la del sábado. La avalancha de gente en el casco viejo daba buena fe de ello. Los fans, ya equipados con las camisetas del gato negro, copaban las terrazas a media tarde. La plaza de Los Suaves se convirtió en punto de peregrinación casi religioso. El ir y venir de aficionados era continuo. Todos querían una foto con la placa descubierta el viernes con motivo de la imposición de la medalla de oro del Concello de Ourense a los músicos.
La expectación era máxima ya por la noche en el recinto ferial de Expourense. Diez mil almas esperaban ese momento desde hacía tiempo. El hecho de que en este concierto aniversario se grabase para el deuvedé 29 años, nueve meses y un día era un aliciente más. Cuando Yosi saltó al escenario ya no había vuelta atrás. La locura fue total y el despliegue de medios sobre el escenario, digno de las mejores bandas internacionales. El concierto se acercó a las tres horas de duración, con casi treinta temas con los que Los Suaves repasaron su historia musical. Poco importaba que Yosi se olvidara un par de veces de las letras, porque el público las coreaba continuamente.
Los fans fueron los protagonistas, pero es que siempre lo han sido para Los Suaves. Pocos grupos tienen unos seguidores así de fieles. Por eso soportaron estoicos la más que mejorable organización del evento. Que se acabe el whisky en un concierto de rock es casi denunciable, pero es que había pocos camareros, pocos baños y, como consecuencia, interminables colas para todo. Eso, sin contar con el calor asfixiante del recinto.
Por suerte, los que visitaron antes el casco viejo seguramente se llevarán una buena imagen de Ourense. Quizás era su primera vez en la ciudad y, quizás, repitan la visita. Por obra y gracia de Los Suaves, los mejores embajadores de Ourense. Y, por cierto, de suaves, nada. ¡Viva el rock!