Nadie le puso las cosas tan difíciles al Obradoiro esta temporada como el COB. Ni siquiera el Melilla, que tuvo la última posesión del partido para ganar. Los ourensanistas llevaron la iniciativa durante 37 minutos, pero no fueron capaces de romper el marcador con contundencia y acabaron pagándolo muy caro. De nuevo se les ha escapado un partido en el que compitieron hasta el último minuto.
En la primera parte los dos equipos regalaron a la afición un partido vibrante, jugado a toque de corneta, con mucho vértigo. Y, en ese contexto salió perdiendo el Obradoiro. Su defensa no podía con la inspiración ofensiva de un COB en estado de gracia. Nadie le hizo tantos puntos a los santiagueses antes del descanso: 42.
El colectivo de Moncho Fernández acusó la ausencia de los tocados Bernard Hopkins y Andrés Rodríguez. Al fin y al cabo, son dos de los jugadores que más cabeza le ponen al baloncesto en el Multiusos do Sar.
Inspiración visitante
En defensa, los locales no encontraron la eficacia de otras veces. En gran medida, por los méritos de un rival casi infalible que conseguía imponer su ritmo. El COB no daba tregua. Siempre que podía, corría. Aprovechaba cualquier pasillo para colarse hasta la cocina. Y lo mismo buscaba a los pívots que ametrallaba desde el perímetro.
Enfrente, el Obradoiro solo encontraba respuestas en acciones individuales. Suyos fueron los nueve primeros puntos, con canastas de todos los colores. Después le tomó el relevo Oriol Junyent, con siete. Enfrente la producción anotadora era cosa de Kale, Salva Arco y Lucho Fernández.
El partido tenía color cobista. Pero a pesar de que el colectivo de Paco García tapaba muchos huecos atrás y veía aro, no conseguía despegarse en el marcador. Lo más que consiguió en el primer cuarto fue una brecha de ocho puntos.
En el segundo acto del partido coincidió una exhibición de Oriol Junyent con los primeros minutos de descanso de Salva Arco. El pívot obradoirista puso el 34-34 en el marcador a falta de cuatro minutos, además de forzar la tercera personal de Kale.
Casi a continuación Mokongo también cometió la tercera falta personal. Y volvió Salva Arco a la cancha para liderar un nuevo esprint de los visitantes con una impecable lectura del juego. Después, desapareció. Los locales tuvieron la virtud de apretar los dientes y se fueron al intermedio con una desventaja de solo tres puntos.
De vuelta de los vestuarios no cambió la decoración. Bulfoni empató el partido a 44, pero el Obra no conseguía ponerse por delante. No se descompuso el COB. Antes al contrario, Starosta empezó a mandar en la pintura y Mokongo y Salva Arco seguían martilleando. El parcial fue de 0-8. Se llegó al último cuarto con un 48-54.
Vuelco en el marcador
Y ahí se le hizo de noche al conjunto de Paco García, que se atascó en el peor momento posible. Del juego colectivo en ataque del tramo inicial pasó a depender casi exclusivamente de las acciones individuales de Mokongo.
Ruffin tapió la zona obradoirista. Los pívots visitantes perdieron todo su peso y el Obradoiro, limando distancias grano a grano, volvió a empatar, por tercera vez en el partido, a 58. Restaban 3'07. En esos poco más de tres minutos Oriol recobró todo el protagonismo ofensivo, Eric Sánchez hizo un par de bandejas letales y el COB se quedó sin soluciones. Acabó muriendo en la orilla.