Allariz y la botella de güisqui

Antonio Nespereira

OURENSE

23 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

En estas páginas, el pasado domingo, se reproducía una entrevista a Antonio Rodríguez Miranda, portavoz del PP gallego y candidato a la alcaldía de Allariz, territorio nacionalista desde 1989. Miranda dice que «O BNG soubo promocionar a marca Allariz pero quedáronse aí». Esto me recuerda a un viejo anuncio del güisqui Chivas. Una foto reproducía una foto de la botella vacía acompañada de la siguiente leyenda: «Si usted cree que lo único importante es la marca, intente vender esta botella». Reducir a una operación de márketing todo lo que se lleva hecho en el pueblo en estos veintiún años de gestión del Bloque puede valer como argumento político disuasorio, pero no resiste un ajuste fino en el análisis. Pero no va esto de defensa de la gestión de Quintana, primero, y Paco García ahora como gestores del concello alaricano porque, entre otras cosas, se bastan y se sobran ambos para sacar pecho.

Sin embargo, que bien les hubiese ido a otras villas de la provincia con algo más de márketing, pero después de analizar sus recursos, poner en marcha una estrategia de desarrollo y perseguir resultados. Ribadavia está hoy como hace un par de décadas. Queda a veinte minutos de la capital por la misma autovía de Allariz, surcada por un río igual de aprovechable que el Arnoia, en pleno corazón de O Ribeiro, cerca de manantiales termales ociosos y goza de un hermoso casco histórico.

A la villa de O Carballiño se llega también por autovía gratuita, tiene un extraordinario parque, está surcado por el Arenteiro, sus aguas tienen propiedades mineromedicinales, pero tampoco tira a velocidad de crucero. En esta provincia hay muchos otros ejemplos similares. Hay pocos Allariz y muchos ayuntamientos contagiados por la sinecura de una clase política de manos muertas, miopes por no ver los recursos o incapaces de ponerlos en práctica. Es decir, mucha botella vacía que es imposible vender.