Como el héroe de las películas de vaqueros, murió con las botas puestas. Siendo periodista hasta el último aliento. La noticia de su fallecimiento fue ayer como un latigazo para todos aquellos que tuvieron la ocasión de conocer a Alfredo Cid en los distintos cometidos profesionales que a lo largo de su demasiado corta vida fue desarrollando. Atrás quedan sus inicios en Radio Orense, su breve paso por Cervezas San Martín, su regreso a la radiodifusión y su aventura posterior al lado de Victorino Núñez, primero en la Diputación y después en el Parlamento de Galicia. Fue el primer jefe de comunicación de la Diputación de Ourense y en su época puso en marcha el premio de periodismo José Aurelio Carracedo. Tras la retirada de Victorino, su fiel escudero regresó a lo que era su vocación, la comunicación audiovisual. La TVG fue su casa los últimos años y para ella trabajaba cuando un traicionero infarto puso fin a su vida en la mañana de ayer. Numerosos son los testimonios de condolencia que reciben en el Tanatorio As Burgas su viuda Milagros Álvarez Pereira (técnico de control de Radio Orense), su hija María; su madre, Manuela González (viuda del recordado cronista oficial de Ourense, Alfredo Cid Rumbao) y sus hermanos Emilio, Manolo y Alfonso. El funeral será hoy, a las 15,15 horas, en la iglesia de As Lagoas.