Lo canta La Vieja Trova Santiaguera: «¡Cómo cambian los tiempos, Venancio! ¿Qué te parece?...!». No sé que le parecerá al Venancio autóctono como cambian los tiempos en esta provincia en la que casi nunca pasa nada. Para muestra del cambio, dos botones. Uno, los indignados se manifestaron por las calles de Ourense empuñando pancartas y gritando eslóganes. ¿Qué le parece a Venancio que los gritos ourensanos no tengan protagonistas locales y que sean los mismos que en Madrid o Barcelona? ¿La democracia bien entendida no pasa por el entorno más próximo? ¿No hay déficit democrático en esta provincia para tener que traer personajes, sean políticos o banqueros, de más allá del Padornelo? ¿Por qué callan aquí los gritos de indignación si las artes de los políticos son las mismas, o peores?
Otro botón de muestra: Los católicos (no puede generalizarse) de Piñor de Cea se negaron ayer a ir a misa porque no les gustó el cura que envió la jerarquía? ¿No es la confesión católica una religión con sus normas y sus ritos que tan sólo a los que la profesan les atañe? ¿Qué la iglesia cambia a los curas? ¡También cambia la Coca Cola o la iglesia Adventista a sus delegados y pastores! ¿Qué no les gusta el nuevo? ¡Pues que se den de baja! ¿Cómo pudo sobrevivir la fe católica en Cea durante los 2.009 años que tardó su actual cura en llegar al pueblo? Lo dicho, «¡cómo cambian los tiempos, Venancio! ¿qué te parece?».