Si el primer pleno ordinario de la corporación salida de las urnas del 22-M en la capital se convierte en norma, el peso político del BNG en el mandato recién iniciado será meramente testimonial. La primera sesión del mandato nada tuvo que ver con la primera bipartita del 2007. El nacionalista Sánchez Vidal salió en aquella ocasión a comerse al rival, y acabó engullido por el caso de los paneles publicitarios.
Quizás por eso la actual teniente de alcalde, Isabel Pérez, optó por tomárselo con más calma y tardó una hora y media en hacer uso de la palabra.
Fue en una moción sobre la transparencia en la consistorial y en los escasos cinco minutos que intervino se limitó a reforzar la tesis expuesta por sus socios de gobierno. Poco más intervino Isabel Pérez, y siempre en un papel secundario y abrigada bajo el paraguas de sus socios socialistas.
Un papel mucho más activo tuvieron en la primera parte del pleno los novatos de Democracia Ourensana. Gonzalo Pérez Jácome dejó el papel protagonista en la primera sesión del curso a Susana Bayo, que se defendió como pudo en su primer cara a cara económico con Agustín Fernández. Tuvo la edila de DO más frescura en su intervención que la popular Beatriz Tejada, que tiró en más de una ocasión de la lectura de anotaciones previas.
Baltar se hizo valer
El presidente de la Diputación, José Luis Baltar, tomó la palabra en la sesión plenaria. Es algo poco habitual y el barón popular justificó su decisión por las alusiones del edil del PSOE, Agustín Fernández, a la supuesta escasa transparencia en la Diputación. «Falarei cada vez que me sinta aludido», indicó José Luis Baltar.