La consolidación de la Festa da Istoria está, en estos momentos, fuera de toda duda. Ante tal hecho, y por no ser fácil de conseguir tal continuidad en el tiempo y mejorando incluso cada año su calidad, me llevó a detenerme en reflexionar en donde se podría encontrar la respuesta a varias preguntas. Su capacidad de organización, la variedad de los actos y actividades ofrecidos, el rigor de las presentaciones y un largo etcétera, pone en evidencia lo que se puede conseguir cuando las cosas se hacen bien. Y todo ello sin la mas mínima participación, más que su colaboración, supongo, de las autoridades de todo signo que ya se han sucedido en la villa medieval desde el inicio de su celebración.
Han recuperado su propia historia, con la colaboración impagable de más de trescientos ciudadanos del común, que está claro que no son tan comunes. Por mi declarada afición, solo me queda resaltar la celebración gastronómica con la elaboración de un menú de recuerdo de la época, que contribuye a realzar la calidad de la Festa da Istoria, con escabeches, ahumados y empanadas, acompañados por los caldos do Ribeiro. Todo ello arropado a xeito. No hace falta ir a Bilbao para aprender. Digo yo.