s el mundo al revés. Es la vulneración del espíritu de la Constitución. Es un ejemplo más que alimenta la lejanía de los ciudadanos de los políticos del 2011. Los vecinos ven que son utilizados, una vez y la siguiente, para depositar una papeleta en la urna que el dirigente de turno la utilizará como patente de corso para hacer y deshacer a su antojo, al margen de las necesidades, anhelos o inquietudes del pueblo al que dice representar. Poco importa que la Constitución española diga en su artículo 1 que «la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado». En la práctica, la soberanía reside en los jefes de los partidos que eligen a los militantes que se integran en los poderes del Estado. Ahí está el caso del PSOE de Ourense. Como cabezas de lista, al Congreso y al Senado, van las personas que decidió el dedo del dirigente del partido no para el bien general de los ourensanos y sí para el bien de su futura trayectoria política. No hay un análisis previo de las potencialidades de los futuros representantes para contribuir a mejorar la situación de Ourense. Eso es lo de menos. Se coloca a dos profesionales de la política que no son modelos a seguir en su actividad profesional (nunca la ejercieron), se le da el 20-N un toque de urna y la parafernalia democrática está cubierta. No son defensores de los intereses de los vecinos. Son títeres del jefe del partido. El del PSOE es hoy un ejemplo pero la práctica no es ajena a ninguno de los partidos mayoritarios.