Galicia arde de norte a sur y de este a oeste; arde toda Galicia pero Ourense más, mucho más. A este paso nada quedará de nuestros montes, y el verde alegre de nuestra tierra se convertirá en un triste gris ceniza para vergüenza de todos los gallegos. Chuma, un gigantón navarro de casi dos metros, buen amigo y viejo camarada de penas y alegrías, me llama, incrédulo y apenado porque no entiende nada; enamorado de Galicia, durante años salió con una rapaza de Amoeiro. Lamenta enormemente que no seamos capaces de acabar con estos desalmados pirómanos que calcinan nuestra tierra. Ayer, mientras hablábamos, 16 fuegos de Galicia, de los que 14 estaban localizados en Ourense, arrasaban nuestra tierra; Manzaneda, con 1.460 hectáreas quemadas, y Maceda con 800, encabezaban este lamentable ránking. Algo hay que hacer y ya, porque no podemos esperar más. Estos malditos y desalmados pirómanos que prenden nuestros montes tienen que desaparecer. Tenemos que perseguirlos sin tregua y castigarlos sin piedad, porque no solamente nuestro futuro está en juego sino también el de nuestros hijos y el de nuestros nietos. Por Ourense y por Galicia, hoy más que nunca, todos debemos unirnos para luchar contra el fuego.