Una fortuna

Antonio Nespereira C

OURENSE

03 ene 2012 . Actualizado a las 06:00 h.

on la discreción propia del caso, el afortunado se dirigió a la administración de loterías. No constan ni efusivos abrazos ni dádivas por haber recibido una descarga de euros que eriza los cabellos a los no adinerados. El lotero conoce la identidad del agraciado y dice haberse contagiado con las despreocupaciones económicas que anidan en el ser del ourensano que selló un boleto de la Lotería Primitiva. La azarosa combinación numérica le vale un refrigerio de más de 2,1 millones de euros. Un alivio, vamos. Pura filfa dirá este ourensano al escuchar los juramentos de los sufridos conciudadanos que hacen cuentas estos días. Es fácil imaginárselo desencajándosele la mandíbula al leer que las pensiones solo suben un 1%, que el Gobierno nos mete mano en el IRPF, que habrá que pagar más de IBI o que el IVA puede subir en un nuevo hachazo de los de Rajoy. Más tronchante le será conocer que las tasas municipales suben un 3%. Una propinilla será para él la actualización de otros muchos precios que caerán sobre la espalda avejentada de miles de ourensanos. No se le presupone interés alguno por llegar el primero el lunes a las rebajas del comercio para coger aquella prenda que le queda de rechupete y por la que pagará solo unos cuantos euros. Será, pues, un despreocupado ciudadano en las cosas de la economía. Pero no será el único. Consta que en Ourense hay muchas otras fortunas. Y mayores aún. Algunas, por cierto, no afloran, ni siquiera para Hacienda. Y debieran hacerlo.