16 ene 2012 . Actualizado a las 06:00 h.
Asustados, pero vivos. Con una experiencia inolvidable para el resto de sus días. Los ourensanos que realizaban un viaje de placer a bordo del Costa Concordia han vuelto para contarlo. Ese mal fario que a veces persigue a Ourense en la página de sucesos, por una vez ha sido la excepción. Pero como la alegría nunca es completa, hoy el sabor es agridulce por las heridas de un cazador en A Veiga. La vida es así.