Setecientas personas secundan la fiesta del codillo de A Rúa

María Cobas Vázquez
maría cobas O BARCO / LA VOZ

OURENSE

La cita gastronómica cumplió ayer cinco años con el aforo completo

29 ene 2012 . Actualizado a las 07:02 h.

La fiesta del codillo incluyó este año como novedad que la charanga que venía contratándose habitualmente para animar la entrada fue reemplazada por un trío musical que se encargó de levantar a los asistentes para ponerlos a bailar. Al ritmo de Joaquín Sabina abrieron fuego y aunque Y nos dieron las diez no resultó aliciente para que la gente se levantara de la mesa, Lela ya arrancó a más de uno a mover los pies y tres temas después ya era más de medio centenar de personas las que bailaban en la pista.

La idea del baile no venía del todo mal después de la comida, que, como en toda cita gastronómica que se precie, no es apta para los que cuentan calorías, los que siguen una dieta o los que tienen el colesterol alto. Entonces es mejor quedarse en casa. O, de lo contrario, prepararse sufrir. Porque el ligero menú comenzó con un consomé con picatostes que dio paso al codillo servido acompañado de grelos y patatas cocidas. Después llegó el café y al bica, para dar paso después a los licores. Y todo ello con la posibilidad de repetir (si había algún valiente, que lo hubo). No faltó el vino, blanco y tinto, servidos por la cooperativa. Así, los presentes pudieron degustar la nueva cosecha del Rua, el blanco que logró los 90 puntos Parker hace unos meses.

De todo ello dieron buena cuenta los numerosos políticos que acudieron a la cita. Además de los concejales (y varios exediles) rueses, estaban también varios alcaldes (y ediles) de la comarca y de Almendralejo (el municipio extremeño hermanado con A Rúa), así como el delegado de la Xunta, Rogelio Martínez. Junto a todos ellos, y a pesar de estar ya fuera de la política activa José Luis Baltar, que siguió demostrando que es un ídolo de masas saludando a todo el que se le acercaba. Tampoco se perdieron la cita el exjugador de baloncesto Wayne Brabender y el periodista Juan Francisco Sánchez, hijos adoptivos de la localidad.