Los deberes de Marisol Díaz

Miguel Ascón Belver
miguel ascón OURENSE

OURENSE

La nueva delegada de la Xunta tiene solo un año pero muchos retos ante sí

15 oct 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Marisol Díaz Mouteira se estrenó este martes como delegada territorial de la Xunta y durará en el cargo como máximo un año. Y eso, si no hay adelanto electoral. Aunque queda poco tiempo antes de saber si el PP logrará mantener el gobierno gallego y, por tanto, de si ella podrá conservar su puesto, a Díaz se le presentan retos clave hasta entonces.

En su toma de posesión, su predecesor, Rogelio Martínez, ya le apuntó «algúns deberes pendentes» que quedaban sobre la mesa de su despacho. Aunque durante su mandato, el gobierno autonómico avanzó en esa reorganización administrativa, el exdelegado explicó que aún queda trabajo por hacer para continuar agrupando las diferentes ubicaciones en las que están repartidas las unidades administrativas de la Xunta en la provincia.

La reciente apertura del nuevo Pazo de Xustiza ha permitido al gobierno autonómico deshacerse de los alquileres de diversos locales en los que tenía repartidos juzgados y servicios relacionados. Esa gran obra está terminada, pero la Xunta tiene aún en marcha otra importante inversión. Se trata del nuevo edificio de hospitalización del CHUO. Para no perder ayudas de la UE, parte de las obras deben estar finalizadas antes de que termine el año y el inmueble debería estar concluido en julio del año que viene. Evitar fiascos como los del nuevo hospital de Vigo deberá ser una prioridad para el ejecutivo, a quien Marisol Díaz deberá transmitir las necesidades existentes en la provincia respecto a esa y otras infraestructuras, entre ellas, las viarias.

Por lo demás, a la nueva delegada las directrices medioambientales, sanitarias o educativas le vendrán marcadas desde Santiago. Desde aquí tendrá que limitarse a ejecutar y defender esas políticas, al igual que en materia económica. Sin embargo, en este caso la Xunta había prometido un trato especial a Ourense y, al igual que en Lugo, puso en marcha un programa estratégico de actuaciones conocido como Plan Impulsa. La conclusión del mismo estaba prevista para este año 2015 y, más allá de las ayudas especiales concedidas por el Igape (Instituto Galego de Promoción Económica), oposición y agentes sociales critican la inutilidad de la iniciativa. Díaz tendrá que esforzarse en explicar otras actuaciones de la Xunta en esta línea.

Una de ellas puede ser otro plan, el de termalismo, que han puesto en marcha el gobierno autonómico y el provincial. Será vital, por tanto, la coordinación con la Diputación, con cuyo presidente la sintonía de la nueva delegada es total. Las relaciones institucionales, especialmente con los alcaldes y sus peticiones, pondrán a prueba la diplomacia de Marisol Díaz Mouteira durante los próximos meses.

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