Tristeza

Maite Rodríguez Vázquez
Maite Rodríguez EL ÁBACO

OURENSE

29 dic 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Hacía tiempo que no pasaba y parecíaque no volvería a suceder. Pero ocurrió. La muerte les llegó demasiado pronto a dos jóvenes ourensanos en una carretera secundaria, en una noche oscura y fría en la que la alegría y la vitalidad de dos chicos con todo el futuro por delante quedaron truncadas para siempre. No tenía que ocurrir, pero pasó y ahora solo queda tristeza después de la desgracia. Un siniestro mortal que nos recuerda que somos frágiles y que a bordo de un coche debemos ser conscientes de ello. Afortunadamente, ya no se dan aquellas cifras de más de medio centenar de muertos cada año en accidentes de tráfico, pero cada uno de ellos que siga ocurriendo destroza la vida de quienes lo sufren y de sus familias. Este año llevamos trece muertos en la provincia de Ourense y 107 en toda Galicia; quedan solo tres días para acabar el 2016 y esperemos que ya no haya que añadir ningún fallecido más. Pero al margen de las hojas del calendario, cada jornada de nuestras vidas es un reto para mantener a cero la cuenta, tanto si somos peatones como conductores. La prudencia que hemos ido adquiriendo a base de golpes como este y, hay que decirlo, del endurecimiento de la legislación debe ser una máxima a la hora de conducir. El error humano siempre puede aparecer, pero se paga a veces muy caro. La relajación, después de unos años de reducción de cifras de víctimas, no puede reaparecer. Como Nerea y Pablo, otros 23 jóvenes gallegos se dejaron la vida en alguna carretera de la comunidad. Y no tenemos abundancia de juventud en Galicia. Cuidémoslos. Cuidémonos para evitar esta tristeza.