
Tan solo en cinco de ellas finalizaron el año 2017 sin tener los presupuestos al día
03 ene 2018 . Actualizado a las 05:00 h.En noviembre del año 2014 y por la vía de los hechos consumados en Junta de Gobierno Local. Esa fue la última vez que el Concello de Ourense aprobó unos presupuestos. Gobernaba el PSOE en minoría y tuvieron que recurrir a esa vía, toda vez que fueron incapaces de llegar a un consenso con la oposición. Desde entonces han pasado ya más de tres años y las cuentas se han ido prorrogando ejercicio tras ejercicio. El PSOE dejó el gobierno local en mayo del 2015, ya con los números prorrogados. Desde que llegó, el grupo de gobierno del PP, que también gobierna en minoría, no ha sido capaz de sacar adelante unos presupuestos. El único borrador presentado -en mayo del 2017- fue retirado al negociarse e una rebaja del IBI del 10 %.
Se trata de una situación excepcional que no se da en ninguna otra capital española. Según los datos que maneja la oficina virtual para la coordinación financiera de las entidades locales, que depende del Ministerio de Hacienda, Ourense es la única ciudad española que arrastra unas cuentas sin actualizar desde el año 2014. De hecho, de todas las capitales de provincia tan solo cinco acabaron el 2017 con las cuentas sin actualizar. En Galicia, está una de ellas. Se trata de Lugo, que está con los presupuestos prorrogados desde el 2016 y que vive una moción de confianza. Ferrol, que no es capital provincial, vive una situación parecida a Ourense. Tiene los presupuestos prorrogados desde el 2015.
La última vez que se inició un año con los números aprobados fue con Cabezas en el 2005
La inestabilidad política y la falta de mayorías absolutas es uno de los argumentos que habitualmente se utiliza para justificar el retraso en la aprobación de los presupuestos. Ourense es un buen ejemplo de ello, ya que la última vez que se inició un ejercicio con los números aprobados fue en el año 2005. Gobernaba el Partido Popular, con Manuel Cabezas, y gozaba de mayoría en el salón de plenos. A partir del 2007 el escenario cambió y llegó el bipartito de PSOE y BNG. Las cuentas siempre llegaron durante esta etapa con retraso al salón de plenos, aunque la situación empeoró cuando los socialistas se quedaron al mando de la ciudad en solitario tras el estallido de la operación Pokémon.
Así, las cuentas del 2014 se aprobaron en noviembre en junta de gobierno -una herramienta que el PP no puede usar- tras un intento fallido en el salón de plenos donde no obtuvo mayoría.