El comité de ética del CHUO forma a un centenar de sanitarios al año

Los profesionales destacan la necesidad de la bioética en todos los servicios


ourense / la voz

El comité de ética asistencial del Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO) trabaja, desde hace años, sin hacer ruido y pasando casi inadvertido, para que la calidad en el trato y la atención a los pacientes mejore continuamente. Su función principal es la de asesorar y facilitar el proceso de toma de decisiones en situaciones determinadas en las que puedan coexistir diferentes puntos de vista sobre procedimientos clínicos. También les corresponde proponer -a la Administración y al propio CHUO- protocolos de actuación para aquellas situaciones en las que surgen conflictos éticos graves o frecuentes.

Se encargan, por otro lado, de que el personal sanitario esté preparado para aconsejar e informar adecuadamente a los pacientes. En esta línea, cada año forman a alrededor de un centenar de profesionales en diversos cursos que ofrecen. Y de los temas tratados el eje central es la bioética. «Tenemos uno de problemas éticos al principio de la vida, otro de principios éticos al final de la vida y otro de introducción general a la bioética, enfocado a cualquier profesional que se quiera apuntar», destaca Carmen Hernández, hematóloga y vocal del comité.

Estos cursos monográficos tienen una duración de doce horas en las que la interacción y la argumentación son fundamentales. «Como máximo cada grupo tiene 30 alumnos porque con más resultaría imposible ahondar en la materia», señala. «En el que se realiza sobre problemas éticos al principio de la vida, por ejemplo, abarcamos todo lo que tiene que ver con recién nacidos mal formados, con los neonatos que no tienen posibilidad de sobrevivir, con las fecundaciones in vitro, con las interrupciones de embarazos o con los modelos de maternidad actuales, entre otros dilemas», explica sobre la lógica que impuso la limitación de plazas.

Los cursos de formación se imparten para los integrantes del comité y resto de personal hospitalario de la Estructura de Gestión Integrada de Ourense, Verín y O Barco (EOXI). Las plazas, que se completan siempre, se conceden por riguroso orden de inscripción. Está previsto que este año se impartan otros cuatro, aparte de las ponencias.

Enfrentar el final de la vida

El comité de ética asistencial también formó parte de las pasadas jornadas de enfermería con la ponencia de la secretaria de la entidad, Beatriz Rodríguez, sobre la planificación anticipada de decisiones. «Es fundamental que el personal sanitario sepa cómo ayudar a un paciente que tiene que tomar decisiones en cuanto a su vida. Se trata de que cuando una persona todavía está en sus plenas facultades, y sabe que tendrá un final irreversible, pueda escoger cómo quiere recorrer ese camino final», profundiza la técnico en cuidados auxiliares de enfermería en el servicio de Oncología.

Desde la organización intentan que cualquier profesional, tanto de medicina como de enfermería, esté capacitado para esta labor. «Los sanitarios deben poder detectar cuándo el paciente está abierto a esta opción. Suele ser cuando empieza a hacer preguntas al respecto pero hay que saber plantearlo de forma delicada. Por eso son tan importantes estos cursos. Y no solo para el personal de la Unidad de Cuidados Intensivos, Paliativos u Oncología, sino para todos los servicios del hospital», sopesa la secretaria del comité.

«El testamento vital debe hacerse aunque no se tenga diagnosticada una enfermedad»

Todo el mundo ha oído hablar del documento de instrucciones previas o voluntades anticipadas pero, desde el punto de vista de Rodríguez, no se explica a los profesionales sanitarios qué deben hacer en caso de que el documento no esté registrado ni aparezca en la historia clínica. «Además, antes de ese escrito tiene que haber una planificación de vida en base a los valores y principios de cada uno. Es imprescindible que, en la medida de lo posible, estas decisiones se tomen con conciencia para evitar un sufrimiento innecesario a la familia», argumenta la profesional.

Destaca que existe una «conspiración del silencio» respecto a la muerte y que en muchas ocasiones ambos cónyuges se esconden las decisiones tomadas por no preocupar a su pareja. «La familia muchas veces quiere ocultarle su estado al enfermo y el enfermo lo mismo. El problema es que todos nos vamos a morir y todos tenemos derecho a tomar decisiones en lo que respecta a nuestro cuerpo y nuestra vida», incide la auxiliar de enfermería.

«También hay que tener en cuenta que se debe hacer aunque no se tenga diagnosticada ninguna enfermedad crónica o terminal porque nadie está libre de sufrir un accidente grave», resume Rodríguez sobre el testamento vital. Y señala que debería incidirse más en este asunto desde la Atención Primaria: «Cuando un enfermo llega al hospital su estado de vulnerabilidad es más elevado de lo que puede ser en una consulta. La predisposición para decidir cambia mucho», finaliza la secretaria del comité de ética asistencial.

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