Antonio Gavilanes, Germán Rodríguez-Saá y Rubén Seara terminaron la dura Titan Desert después de cinco etapas de montaña y desierto en Marruecos
05 may 2019 . Actualizado a las 20:39 h.Los tres ourensanos que participaron en esta edición de la carrera de mountain bike Titan Desert, a través del desierto y las montañas de Marruecos, consiguieron llegar a la meta final de Maadid después de completar una durísima prueba que cumplió sobradamente las expectativas que los tres deportistas tenían previamente. Germán Rodríguez-Saá, Rubén Seara y Antonio Gavilanes cumplieron el reto en una edición de especial dificultad. En la segunda etapa fallecía uno de los corredores debutantes, Fernando García, de 46 años, que sufrió un golpe de calor que le provocó un infarto.
De la ansiedad al mazazo
Ya en la meta y con el maillot de finisher, Germán Rodríguez-Saa relata que fueron superando etapas sin demasiadas complicaciones: «La etapa 1 fue de toma de contacto y estuvo bien. Estábamos muy ansiosos. Hacía mucho calor y fue muy larga, pero hicimos unos tiempos razonables. El mazazo vino con la etapa 2. Era una etapa pura de navegación por el desierto, donde cada uno salía con el GPS y tenía que orientarse hacia los puntos marcados y las estaciones de hidratación. Nos perdimos e hicimos 20 kilómetros de más en una etapa que ya tenía 105 kilómetros y lo pasamos mal. Tuvimos que ir al inicio sin poder alimentarnos ni hidratarnos. Llegamos a mitad de carrera a una gran duna, donde las fuerzas flaquearon. Nos pilló una tormenta de arena. Yo tuve una pájara grande y Toño y Rubén avanzaron. Decidimos que arrancasen ellos, esperé media hora en el punto de control, me hidraté y volví a arrancar. Llegué a tres minutos del corte para terminar. El anuncio de la muerte de Fernando nos pilló cenando en el campamento y nos dejó helados».
A consecuencia de ello, la tercera etapa se neutralizó. Antonio Gavilanes fue penalizado con cinco horas por no pasar por un punto de orientación de la etapa dos, aunque la hizo completa.
En la cuarta etapa, los tres recuperaron buenas sensaciones, sobre todo al recibir el abrazo de sus mujeres que les habían ido a recibir. En la quinta, era una zona montañosa de más altitud y sufrieron por el calor. En la sexta y última, de nuevo en el desierto, les afectó el viento y terminaron «con corazón, más que con piernas y cabeza», señala Germán.
Rubén Seara explica que sumando los aspectos psicológico y físico sí puede que la Titan Desert puede que sea «la carrera más dura del mundo». Añade que el dormir en campamentos sin descansar bien, las inclemencias meteorológicas con el calor o las tormentas de arena o los cambios de temperatura hacen que el desgaste sea muy importante, sobre todo en el plano psíquico. «Los corredores con más Titans dicen que esa segunda etapa fue la más dura de todas las ediciones», indica Seara.
Lo mismo opina Gavilanes, quien describe la dureza climatológica de la sensación térmica. «El formato de la carrera es de cinco o seis horas de pedaleo todos los días. Hablas con mucha gente y coincidían que el cambio de orden, empezando por las etapas del desierto, provoca que se haya hecho más duro. Estamos felices de haber acabado»
Al final pudieron disfrutar del desierto de una forma diferente, celebrando el terminar la Titan en una jaima de conocidos de Miguel Varela, quien conocía la zona de haber participado en la Panda Raid y fue un apoyo fundamental.
¿Un proyecto en Ourense?
Les quedan ganas de continuar y les gustaría hacer un proyecto solidario, a largo plazo, «más trabajado desde el objetivo e implicado con asociaciones para que tuviese un sentido con contenido para la provincia de Ourense», observa Germán, después de haber reflexionado todos sobre lo que envuelve una carrera de este tipo.