No corra tanto

Pablo Varela Varela
Pablo Varela EL APAGÓN

OURENSE

06 may 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Son días extraños en el entorno del barrio de San Francisco. De metamorfosis, habrá que ver si duradera. Etiquetado habitualmente por estar en el núcleo del jaleo a las noches, la mañana del sábado sorprendía dejando la imagen del otro extremo. Por la cuesta contigua al Auditorio subían a ratos algunas almas en pena, dejando las gotas de sudor por el camino y otros mirando el reloj, como si pactasen por un momento con las agujas para rebajar su tiempo.

Desperezarse tras el confinamiento tiene estas cosas: hay quien ha aprovechado para abonarse a la forma de vida que se le resistía y otros simplemente se están desentumeciendo, como le pasaba a Forrest Gump en su adolescencia. El caso es estar en paz consigo mismo, que diría el otro. Ocurre que no todos comprenden el impulso de los debutantes, y ahí entra el otro nervio, el de los censores.

Suele pasar. La tendencia a juzgar de primeras deja un regusto más dulce que el de la empatía, así que, ¿para qué esperar? Supongo que es deporte nacional, aunque hace días leía la reflexión de un deportista retirado sobre lo rápido que uno puede volverse sedentario y lo complicado que es abandonarlo. Como con la vida en general, lo fácil es sentarse a verla pasar. Decía este deportista que cada primerizo que decide salir a la calle durante estos días deja algo positivo tras la cuarentena.

Tras la crítica, el segundo deporte nacional es no dar la razón. Y creo que a él debíamos dársela. Y si no, hacerle caso al Forrest Gump más talludito, ese que cruzaba América con sus zapatillas: «No podían creer que nadie pudiese correr tanto sin un motivo especial. Y yo solo tenía ganas de correr».