Teatro de minorías por ley

Maite Rodríguez Vázquez
Maite rodríguez OURENSE / L.A VOZ

OURENSE

Miguel Villar

Las restricciones de aforo afectaron a la función de Echanove en el Principal, que abría el segundo semestre de la temporada

12 sep 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Normalmente las obras con actores conocidos se llenaban siempre en el Teatro Principal. Lo explican los abonados que anoche acudieron a ver la representación de La fiesta del Chivo, protagonizada por Juan Echanove, que normalmente hubiera tenido mucho público. Las restricciones de aforo que afectan a Ourense obligaron a cancelar los abonos de temporada y los interesados en ver la obra tuvieron que comprar la entrada suelta para esta primera función del segundo semestre. Había solo sesenta asientos a la venta para un aforo normal de casi 400 personas. «Será moi raro, mesmo cando había pouca xente, os que viñamos estabamos xuntos», explica Carmen López, que, como los demás, tenía que sentarse separada de su acompañante durante la función pues los asientos disponibles están distanciados.

«Hay que adaptarse. Es complicado conseguir entradas. Ya he ido a algún otro espectáculo así y es raro, pero por seguridad lo veo bien», dice Ángeles Cantón. «He sudado para conseguir la entrada», corroboraba Sara Ballesteros, de Sevilla. En su caso no es abonada pero le interesaba esta obra, la primera que acudía a ver desde el confinamiento.

También hubo aficionados que se presentaron sin saber que sus abonos ya no servían. «Después del confinamiento, ya tenía ganas de venir, pero también un poco de miedo aunque estemos pocos», indica Remedios Vázquez. Como ella, otros aficionados pedían explicaciones a la directora del teatro porque decían no haber sido avisados de la cancelación de los abonos y se encontraron al llegar que las plazas que creían tener asignadas ya habían sido vendidas o no estaban disponibles. «Somos abonados desde hace años y venimos desde la playa. Dicen que intentaron contactar por teléfono pero no tenemos constancia», decía una afectada.

Finalmente tuvieron suerte, porque hubo personas que compraron entradas y no acudieron al teatro por lo que pudieron ser acomodadas.