Marta Maes, cirujana: «Hay que acabar con el modelo paternalista de la medicina; el paciente debe ser quien decida»

María Cobas Vázquez
maría cobas OURENSE / LA VOZ

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Marta Maes trabaja en el CHUO y en el Hospital Comarcal de Verín
Marta Maes trabaja en el CHUO y en el Hospital Comarcal de Verín Miguel Villar

Marta Maes hizo su tesis sobre la toma de decisiones compartidas en el proceso asistencial del cáncer de mama

20 sep 2021 . Actualizado a las 08:33 h.

En política se aplica mucho lo de «Todo para el pueblo, pero sin el pueblo»; y en medicina ocurre algo similar. El médico elige el tratamiento a seguir en cada caso y el paciente queda relegado a ser un mero espectador en lo que a tomar decisiones sobre su vida se refiere. «La relación médico-paciente ha seguido tradicionalmente un modelo paternalista», resume Marta Maes Carballo, cirujana general y de aparato digestivo en el Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO) y en el Hospital Comarcal de Verín. Y eso hay que cambiarlo. «Actualmente los pacientes tienen acceso a multitud de fuentes de información», añade, y por eso ahora se aconseja un modelo deliberativo, basado en la toma de decisiones compartidas (TDC).

No se trata de hacer caer sobre el enfermo la responsabilidad de decidir cómo tratarse, sino de darle opciones para que decida según sus creencias y valores. «Es importante cuando hay varias alternativas con tratamientos diferentes que tienen resultados similares pero consecuencia distintas», explica Maes. Y pone un ejemplo práctico, hablando de una mujer con cáncer de mama (su especialidad) operable. «A una paciente de 80 años podemos proponerle una mastectomía, porque probablemente le importe menos perder una mama y se evita la radioterapia; y a una de 50 le puedes ofrecer una tumorectomía, que le conserva la mama pero tiene que radiarse», dice Maes. Y continúa: «Pero igual esa paciente más joven tiene a su madre a su cargo, y no vive en la ciudad donde está su hospital de referencia, al que tiene que desplazarse a diario para el tratamiento; y entonces, en base a su situación, elige la mastectomía. Se trata de comentar las opciones, no de abrumar al paciente. Que igual te dice: decida por mí, pero entonces la persona ya está decidiendo también».

Casi una utopía

Parecen cuestiones sencillas de implantar, pero todavía falta mucho recorrido. ¿Por qué? «Hay muchos obstáculos para que decida el paciente, a veces por el propio sistema, otras por la reticencia de los médicos, y otras por los propios enfermos», añade. Tanto es así que muchas veces ponerlo en práctica parece casi una utopía. Son las conclusiones que sacó en su tesis doctoral (por la que obtuvo una calificación cum laude el pasado mes de julio), que tenía como principal objeto de estudio «la toma de decisiones compartidas como indicador de calidad en el proceso asistencial del cáncer de mama».

Maes estudió la presencia de la TDC en las guías de práctica médica, y detectó que es escasa, aunque es más frecuente en las de mayor calidad. «A pesar de estar demostrado que aumenta la calidad del proceso, la eficacia y la satisfacción del paciente, y que además sube la adherencia a los tratamientos porque el paciente elige», relata Maes, abrir la elección del tratamiento al enfermo no es algo muy común.

Durante la tesis, la cirujana ourensana realizó una encuesta internacional, con médicos de España y Argentina, preguntándoles si usaban la TDC, su opinión sobre ella y si le ven futuro. «Y de ahí sale que la conocen, pero que hay obstáculos para ponerla en marcha, como la falta de tiempo y de formación». Porque es preciso formar a los profesionales para incluir al paciente en la toma de decisiones. La médica desarrolló una herramienta al respecto, tanto para el proceso de pruebas para detectar un cáncer de mama como durante el tratamiento para erradicarlo. Ella misma ya la pone en práctica, y ahora otros especialistas la están usando para otros cánceres. Reconoce, no obstante, no en todos los cánceres hay tanto rango de opción como en el de mama, por lo que la TDC está más limitada.

«No se trata de darle todas las opciones al paciente, sino de explicarle las que hay y decidir con él», señala. Además, no aumenta el tiempo necesario para la consulta. «Lo que tienes es que estar formado antes, y eso sí que lleva tiempo, y consideración por parte de las gerencias sanitarias». También hacen falta recursos, porque es preciso contar con profesionales que formen a sus colegas, y eso supone dinero.

Un cambio hacia la humanización de la práctica clínica

Todo se basa, resume Maes, en la importancia de la humanización de la medicina, la participación del paciente. El enfermo deja de ser un número de historia, y es tenido en cuenta como una persona con sus creencias y sus valores. «Se tiene olvidado al paciente en la práctica clínica», sentencia la cirujana del CHUO. Y cree que es el momento del cambio: «Hay que acabar con el modelo paternalista de la medicina; el paciente debe ser quien decida sobre temas que afectan a su vida».

Un trabajo que comenzó en el hospital granadino Santa Ana de Motril y remató en el CHUO

Marta Maes Carballo (Ourense, 1990) hizo su tesis al tiempo que trabajaba como cirujana, al inicio de residente en el hospital Santa Ana de Motril (Granada) y al remate como facultativo especialista de área en el CHUO y el Hospital Comarcal de Verín. Por el medio, una estancia de tres meses en The Blizard Institute, dependiente de la Queen Mary University de Londres, y un curso de especialización en el departamento de cirugía del Royal London Hospital. Además, ha publicado varios artículos en importantes revistas médicas. Eran los requisitos para conseguir que su tesis contase con una mención especial.

«Ahora estoy utilizando todo lo aprendido para intentar dinamizar la investigación en los hospitales donde realizado mi actividad profesional», cuenta Maes, que reconoce que no hay mucha tradición investigadora entre los cirujanos. El motivo está, señala, en que hay que dedicarle mucho tiempo libre y no está reconocido «en absoluto» por el sistema. «Pero sin duda merece la pena», remata. Entre sus planes de futuro está abrirse camino en el campo de la docencia. De momento está colaborando con su grupo en la Universidad de Granada (donde hizo la tesis) y la Universidad de Almería «en trabajos que utilizan una metodología similar a la que yo he empleado y que están relacionados con la TDC».