Rik's Learning Space ofrece formación individualizada y grupos reducidos desde el casco viejo de la capital ourensana
02 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Los ourensanos Ricardo González Cid (1996) y Loreto Paradela Mouttet (1987) se conocieron cuando él le daba a ella clases de inglés para obtener el B2. La mecha del amor prendió y, además de empezar una vida en común, decidieron emprender juntos. Así nació Rik’s Learning Space, una academia que dispone de una amplia oferta formativa de inglés y francés, así como apoyo en todas las asignaturas desde primaria hasta bachillerato. También ofrecen atención en materia de audición y lenguaje para niños que tienen dificultades de aprendizaje, como dislexia o TDAH. Además, para los adultos disponen de formación para los exámenes oficiales de Trinity y Cambridge, así como diversos talleres de idiomas o incluso de memoria.
El negocio está abierto desde finales del año 2024 en el casco viejo, en el número 2 de la calle Colón. Y la elección de esa ubicación no es casual. Según explican, con la apertura de la academia quieren contribuir a la puesta en valor de una parte del casco histórico tradicionalmente olvidada por las Administraciones. «Esta debería ser una calle importante para la ciudad y con estas pequeñas iniciativas ayudamos a darle visibilidad a la zona», explica con humildad Ricardo.
Él da las clases de bachillerato y para adultos y ella, las de infantil y primaria. Él domina el inglés y ella el francés. Juntos forman un equipo bien cohesionado y con un enfoque muy definido. La mayor parte de sus alumnos son estudiantes de 3 a 18 años de los colegios de la zona. Su principal reclamo es que trabajan con grupos reducidos o incluso de forma individual. «Los padres valoran más eso que no meter en una academia a veinte niños, porque así no consigues un éxito escolar real» dice Loreto, que subraya esa idea: «Al mezclar niños de diferentes niveles, van a hacer los deberes y listo. Nosotros impartimos las clases de otra manera». Ricardo coincide con su socia y pareja: «Ofrecemos un tratamiento individualizado, más personal». Él también insiste en que juntar en una misma clase a niños de diferentes edades y con necesidades de apoyo en distintas asignaturas no garantiza un buen resultado. «De ese modo, los niños no están aprendiendo nada. Van a hacer los deberes y nada más», lamenta la pareja, que está decidida a seguir trabajando en esa línea para impulsar su proyecto formativo desde el corazón del casco viejo de la capital ourensana.