El abandono de los Baños de Outeiro se agravó desde que el Concello de Ourense es su propietario

Miguel Ascón Belver
Miguel Ascón OURENSE

OURENSE

La antigua casa de Baños de Outeiro, tras el incendio.
La antigua casa de Baños de Outeiro, tras el incendio. MIGUEL VILLAR

El negocio dejo de funcionar como balneario en el 2012 y lleva años con problema de okupación

16 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

En primer lugar es importante no confundir la Casa de Baños —derruida en el año 2003 para hacer sitio al fracasado proyecto del balneario de Xardín das Burgas— con los Baños de Outeiro. Este último edificio, el que se quemó en la madrugada de este viernes, lo diseñó el prestigioso arquitecto ourensano Daniel Vázquez-Gulías en el año 1899, aunque con posterioridad se añadieron varias construcciones anexas para ampliar su capacidad. El complejo funcionó durante más de un siglo como balneario, hasta que cerró en el 2012. Desde hace una década, el Concello de Ourense es el propietario de las instalaciones y a partir de ese momento su abandono agravó.

El Ayuntamiento se hizo con la titularidad del inmueble después de un largo litigio y tiene pleno dominio sobre el edificio desde el año 2016. Desde entonces, y antes incluso, se plantearon diversos proyectos para poner en valor toda la zona, donde también están las fuentes de As Burgas, la vieja cárcel de la calle Progreso o la Plaza de Abastos. Ninguna de esas ideas cuajó y lo que sí ocurrió fue que el deterioro el inmueble se fue agravando, del mismo modo que ha ocurrido en todo el entorno.

Antes de eso, los Baños de Outeiro fueron un referente del termalismo ourensano durante décadas. Los bañistas acudían a este negocio para tratarse de dolencias como el reuma, la artrosis o distintas enfermedades de la piel y el negocio se anunciaba en los periódicos como un balneario a la altura de los existentes en otras grandes ciudades de Europa. Las instalaciones se abastecían de un manantial de agua termal que tiene sus orígenes en la época romana y que brota a una temperatura de entre 40 y 45 grados.

Diversos factores —entre los que pueden estar el lógico deterioro de las instalaciones por el paso del tiempo y su falta de modernización, así como los cambios en las preferencias de ourensanos y turistas— hicieron que el negocio fuese perdiendo interés. Su decadencia se hizo cada vez más evidente hasta que en el año 2012 cerró definitivamente sus puertas. Poco tiempo después el Concello de Ourense se hizo con la propiedad del complejo, pero esa circunstancia no frenó su deterioro, sino más bien al contrario.

La oposición lleva mucho tiempo alertando del mal estado del edificio. En el año 2021 el pleno municipal debatió una moción presentada por el PSOE para reclamar acciones «urxentes» ante la situación en la que ya entonces se encontraban los Baños de Outeiro. En ese momento, el grupo socialista advertía de la presencia de okupas en el inmueble. Las bañeras y la grifería, de gran valor histórico y económico, habían sufrido graves daños o incluso habían desaparecido. El entonces portavoz del PSOE, Rafael Rodríguez Villarino, lamentaba que los Baños de Outeiro estuviesen en una situación de «absoluta inmundicia».

Esas advertencias no fueron tenidas en cuenta por el gobierno encabezado por Gonzalo Pérez Jácome. Los vecinos de la zona llevan tiempo denunciando la situación y el concejal del PP, Francisco Javier Rodríguez-Nóvoa, se hizo eco de esas quejas en varios de los últimos plenos municipales. El edil, que vive en las proximidades, explicó en varias ocasiones que los actos vandálicos y delictivos se han multiplicado en las últimas fechas sin que el ejecutivo local haya tomado medidas al respecto. En la última sesión plenaria, celebrada el viernes de la semana pasada, Rodríguez-Nóvoa lanzó un ruego al ejecutivo de Democracia Ourensana para que actuase de un modo u otro ante esta problemática y alertó de que también había sido okupado otro edificio de titularidad municipal en la praza da Trinidade. «No es un capricho, no es ya la obligación del Ayuntamiento de que un espacio que es municipal no sea objeto de okupación; es que se está empezando a extender por el casco histórico. Entonces, le rogaría que, por favor, diera orden de desalojo», decía el pasado día 8 de apoyo el concejal del PP.

El alcalde no dijo nada al respecto en aquel pleno y se limitó a tomar nota del ruego formulado por Rodríguez-Novoa. Este viernes, tras el incendio, Jácome aseguró en sus redes sociales que el Concello no actuó antes «por orden policial, ya que el lugar, y los okupas, estaban sometidos a una operación de vigilancia por otros delitos».

La oposición denuncia la inacción del gobierno local y urge medidas

El incendio que arrasó la Casa de Baños de Outeiro no ha cogido por sorpresa al PP ourensano. Los populares recuerdan en un comunicado que llevaban meses alertando del estado de abandono del edificio, así como de su okupación. «Hoxe a realidade é moi triste: un edificio público ardeu practicamente por completo no corazón da cidade, poñendo en risco a seguridade dos veciños e evidenciando a absoluta deixadez deste goberno», señala la portavoz del PP, Ana Méndez, que subraya el abandono al que, a su juicio, está sometido el casco viejo de la ciudad.

Todos los grupos de la oposición en el Concello de Ourense difundieron este viernes comunicados criticando la gestión del ejecutivo encabezado por Gonzalo Pérez Jácome. En el suyo, el PSOE urge solicitar ayudas externas para rehabilitar el edificio. La portavoz socialista, Natalia González, explica que existen líneas de financiación autonómicas, estatales y europeas que permitirían afrontar ese proyecto.

Luis Seara, del BNG, recordó que el pleno aprobó en varias ocasiones iniciativas encaminadas a poner en valor toda esta zona sin que el gobierno de Jácome tomase medidas efectivas al respecto. Eso demuestra, según dice el nacionalista, «o desleixo, a falta de interese e o abandono por parte do actual executivo local». Seara añadió que «o incendio é unha metáfora desgraciada de como se atopa o termalismo na cidade».