ace 40 años, la playlist que valía no es la que publica cada viernes Spotify, sino la cinta de cassette que te pasaba el colega mayor con canciones de una banda inglesa desconocida. En 1986, la Televisión de Galicia daba sus primeros pasos y se sumaba a La 1 y La 2. Hoy, los cuarenta canales de la TDT apenas sobreviven frente a Netflix o Prime Video.
En ese mismo año se aprobó el Plan General de Ordenación Municipal de Ourense. Aunque cueste creerlo, es el mismo que sigue vigente cuatro décadas después. Obviamente, ha tenido modificaciones puntuales y parches para que la ciudad no se pare en el siglo XXI, pero no es suficiente: Ourense necesita un plan de urbanismo ya.
Constructores y empresarios se desgañitan cada vez que se les pregunta, pero el Concello sigue encasquillado. Desde que la justicia anulara el plan ideado en la época de Cabezas, por el bastón de mando han pasado varios alcaldes del PSOE y del PP, y Jácome con Democracia Ourensana. Ninguno ha sido capaz de solucionarlo.
Ahora, el Concello envía con diez meses de retraso los papeles que le exigía la Xunta. No soy nada optimista: a un año de las elecciones municipales, nadie querrá mover ficha ni asumir el coste de desbloquear el documento. Porque no nos engañemos: «Ourense primero» solo existe en los eslóganes. Además queda por ver si lo enviado cumple lo exigido o si es una nueva pirueta hacia ninguna parte del gobierno local. En todo caso, la ciudad necesita un PXOM y altura de miras políticas para salir de este atolladero urbanístico.