El Mundial de nuestras vidas (otra vez) pasará a la historia por ese gol de Ferrán Torres que luego se viralizó —ya saben la dictadura del algoritmo de las redes— con esa frase «¡Oh, Ferrán!». Antes de que el Mundial lo inundara todo, en Ourense vivimos una primavera futbolística gracias al pelotazo que pegaron los chicos de la UD Ourense, con el comandante Borja Fernández al frente y su histórico ascenso a Primera RFEF. Muchos nos frotamos los ojos con la ola rojilla en la Praza Maior. Desde aquel ascenso han pasado casi tres meses. Se han apagado los focos, pero en silencio más de 2.000 incondicionales ya han cumplido y se han sacado el carné para no perderse el debut en la tercera categoría del fútbol español. El rival es un clásico, la Ponferradina. El viaje es cómodo y seguro que muchos aprovechan el final de verano para desplazarse hasta Ourense. Será una tarde de fútbol con pulso en el campo y en las gradas, de esas que hacen afición.
Para los más futboleros hoy es un día especial. Es el día de ver las caras nuevas, de comprobar cómo ha quedado el equipo para este reto mayúsculo de mantenerse en Primera RFEF y también para ver el librillo del nuevo técnico. La UD Ourense ha demostrado que es un equipo distinto y que el sentido común lo tienen intacto. Con la base de su masa social y con el empuje de la cantera, esperamos que se pueda consolidar un proyecto que ilusiona. Ya saben que en esto del fútbol al final todo depende de si la pelotita entra o no. Los deberes están hechos así que toca disfrutar de la experiencia, porque quien nos lo iba a decir en el 2014. ¡Oh, Ourense!