La sonrisa vertical

tareixa taboada

OURENSE

Exposición fotográfica en los pasillos y sala de espera del Policínico Cosaga, del grupo Recoletas
Exposición fotográfica en los pasillos y sala de espera del Policínico Cosaga, del grupo Recoletas SANTI M. AMIL

Notas en blanco y negro de O Potiños en pasillos y salas de un hospital

01 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

«En el b/n hay un silencio que te obliga a escuchar los sentimientos de la imagen», Ted Grant.

Cuando se entra en un pasillo de consultas médicas, se entra en una catedral. Se entra despojado. El sujeto es allí des-inscrito, expediente. El ser anónimo en medio de un anónimo grupo humano en un espacio ajeno, preso cada uno de su propia preocupación que se vuelve común, aunque extraña. Es, en la topología de Foucault, la heterotopía de desviación por excelencia; en la de Marc Augé, el no-lugar, non-lieu en su forma más pura: espacio vaciado de identidad relacional e histórica, sin eros, solo tránsito y contrato.

Humanizar estos espacios comunes de tránsito como evasión de la angustia y de la espera es objetivo de todo el equipo médico y profesional de Cosaga (ahora Recoletas) y de la Fundación Cum Laude, que desde el 2009, realiza infinidad de proyectos culturales y de divulgación, fruto de un férreo compromiso con la educación, la cultura, la literatura, la promoción del arte y de los jóvenes emergentes y la solidaridad con programas educativos, humanitarios y de desarrollo en Camerún, Perú o Birmania siendo Ángeles Rodríguez Valiño y el doctor José Manuel Quintáns Vázquez los activos promotores de estas importantes y necesarias acciones para visibilizar la cultura y conectarla con el público y devolver la magia de lo humano al entorno social. Es por esto que comisarían la muestra que la Agrupación Fotográfica O Potiños, fundada en Partovia hace más de tres décadas y estructura matricial de la fotografía gallega contemporánea desde O Carballiño, formadora de generaciones en su pedagogía de la imagen y activismo fotográfico, instale en este contexto clínico una nueva propuesta expositiva, Branco e negro, como una profanación en el sentido que Agamben otorga al término, democratizar los espacios reservados con arte.

Desde la veduta del settecento hasta el travelling cinematográfico, la realidad se (representa como panorámica derivada del concepto de ventana albertiana. La historia de la mirada moderna es horizontal como forma de narración, el paisaje entendido como Landschaft, expandido. La verticalidad que O Potiños propone, supone otra mirada iconográfica, es la del humo y la estela, la Pathosformel warburgiana del cuerpo erguido. Para Rosalind Krauss, la orientación no es formato, es toma de posición. Se convierte en solemn frame. La imagen vertical se enfrenta, se afronta. Obliga a lo que Merleau-Ponty llamaba la reprise: el cuerpo debe erigirse para mirar. La imagen no está suspendida, está erguida.

El blanco y negro es una epojé como suspensión del accidente cromático para acceder a la esencia.

La tensión ilusionante como estructura del misterio del sugir de la forma en el revelado analógico. Del blanco níveo de sobrexposición intencionada, al nigredo de la alquimia. Así interviene en el paisaje la luz como laceración o descubrimiento en los paisajes de María Riveiro, José Luis Montes y Esther Mosquera. El impacto gestual de Óscar Flint, texturas táctiles de Daniel Framiñán, imágenes de alto contraste son las de Víctor. M. Fernández y Bego Brao. Xosé Luis Diz establece como punctum la bicicleta varada en la playa, Felipe Gallego en lo textual. El grano como índice puro y huella física se advierte en esa quemadura emocional de las fotografías de Andrea Cid, Antón Pazos y en las sombras invertidas que configuran trepidantes la aletheia en la de Charo Gundín. Cabe valorar la labor pedagógica de Agrupación Fotográfica O Potiños, en más de 30 años enseñando a mirar y a ver. En Branco e negro analiza la experiencia analógica y el valor iconográfico del formato trasladando un modo de verdad sensorial máxima como teorizan Kress y van Leeuwen, Chema Madoz, gran heredero de la greguería por su portentosa imaginación combinatoria al producir imposibles objetuales con precisión quirúrgica, por la metáfora convertida en poética belleza o afilado concepto, esa fórmula de ingeniosa inteligencia creada por Ramón Gómez de la Serna. Deliciosas piezas con trompe-l’esprit están firmadas por Roberto Steinbrüggen, Pat Celta y Aurora Soler. Sublime la fotografía de Manolo Celta y apasionante la de Seve Ferreiro.

Los fotógrafos expuestos dialogan con los grandes maestros del blanco y negro contemporáneo como Kenna en la reflexión del paisaje como estado mental, Salgado o Francesca Woodman; Alberto García-Alix y Cristina García Rodero, que nos muestran que el blanco y negro español no desciende de la luz de Sorolla sino de la sombra de Goya, expresionismo emocional de Solana.