CONTRAPUNTO | O |

19 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

EN lugar de provocar sonrojo (como lleva generando los últimos lustros) la actitud de un alcalde democrático recordando la muerte de un dictador, empieza a causar ternura. La que se siente por el abuelete que cuenta historias de la guerra. Ahora que cerraron el museo-bar de Franco en la calle Hnos. Villar bien está el museo Senén en Beade. Como expresión viviente del franquismo.