CONTRAPUNTO | O |
26 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.SON ya casi una excepción aunque todavía quedan esos hombres que tenían por techo el cielo y por futuro lo que la rueda de afilar les deparase. Ellos, los afiladores, se fueron allende Galicia para tratar de enderezar la fortuna familiar. Y lo hicieron con éxito. Por eso parece de autoridades bien nacidas (como el alcalde de Esgos) agradecerle el esfuerzo perpetuando su memoria.