Paco Valeiras, jubilado tras 34 de servicio en O Carballiño: «Ser policía do teu pobo é gratificante»
O CARBALLIÑO
Jefe del departamento municipal desde el 2008, colaboró en la ordenación del tráfico de la villa
28 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Paco Valeiras puso fin, el 30 de septiembre, a una intensa vida laboral de casi 34 años en la Policía Local de O Carballiño. Todavía está en fase de adaptación a su nueva etapa como jubilado. El cambio de hora y de estación no le ayudan en la transición a un hombre, como él, cuyas aficiones están ligadas a la naturaleza y a la luz del día. Volver a tener tiempo para los animales, y para la recuperación de la fauna salvaje, su pasión, es algo que espera potenciar tras quedar liberado de sus ocupaciones profesionales.
Paco Valeiras mira hacia el futuro con calma y hacia el pasado con satisfacción. «Ser policía é gratificante e aínda máis ser o xefe da policía do teu pobo», expresa. «O Carballiño tiña uns problemas enormes de tráfico e puiden colaborar na ordenación e facer cousas, dar suxerencias, logo de estudar as rúas, e os sentidos de circulación. Fíxeno con todas as ganas do mundo porque era o meu pobo», apostilla.
No está de acuerdo, por eso, con las opiniones que le llegaban sobre su posición como jefe policial a instructor de los expedientes que conllevaban pérdida de puntos a la hora de tener que sancionar a vecinos, conocidos o amigo. «O de ter que multar é o de menos. Ás veces hai que corrixir e educar. Moita xente non sabe que está infrinxindo normas», advierte. Observa que hay conductores que se manejan con atención y corrección en las vías interurbanas y que, sin embargo, cometen infracciones en la zona urbana. «Ás veces nas vilas, e tamén nas cidades, non está ben ordenado o tráfico», admite.
Lo peor, reconoce, de trabajar en este ámbito en tu propio pueblo es cuando se recibe la notificación de un accidente con heridos, porque la posibilidad de que el afectado sea un amigo, o incluso un familiar, se incrementa. En todo caso, afirma que la siniestrabilidad urbana se fue reduciendo y si hubo momentos con casos de atropellos fueron puntuales. «Nunha ocasión houbo tres atropelos nunha semana, pero houbera só seis atropelos en todo aquel ano dun total de 96 accidentes e a meirande parte foran culpa do peón», ejemplifica. Por su experiencia, considera que la complicación, en lo que se refiere a la ordenación del tráfico, se eleva cuando las vías en las que hay que actuar pertenecen a administraciones diferentes.
Valeiras accedió, por oposición, a la Policía Local de O Carballiño en 1991. Había cinco plazas convocadas y aprobaron dos candidatos, recuerda. Se había planteado presentarse a la Policía Nacional, pero eran tiempos difíciles con el terrorismo y la idea no gustó en su casa, recuerda. Inició estudios de ingeniería técnica industrial en Vigo, pero pronto descubrió que no era lo suyo. Antes de opositar trabajó un par de años en las ambulancias. En cuanto aprobó, comenzó a trabajar directamente en la calle, sin academia ni otra preparación práctica, como sí tienen hoy los nuevos agentes.
Era aquella una época en la que había ciertos problemas de seguridad ciudadana, delitos contra el patrimonio sobre todo, causados por delincuentes toxicómanos. Recuerda Valeiras que eran entonces seis policías y un auxiliar, pero convencieron al alcalde de crear un grupo especializado y la problemática de los robos se redujo.
Hizo las oposiciones a cabo. Llegaron a ser tres con esta graduación de oficial, pero ninguno era el jefe del puesto. En el 2008 se convocó la plaza, cargo que ejerció Valeiras hasta su jubilación. Opina que en una institución jerárquica como esta es necesaria una estructura de mando. En su caso, era el único de O Carballiño, lo que exigía tomar decisiones los 365 días del año, precisa.
Considera que ha sido dialogante con vecinos y con los compañeros. «Nun corpo pequeno hai que estar moi cerca da xente e os problemas co persoal afectan directamente. É coma unha pequena familia. Solucionar, non tapar, os problemas vai na nómina. Eu fíxeno ao meu mellor entender. Ás veces nos equivocamos e outras acertamos», afirma.
Fundador del grupo ecologista Outeiro, cuida mastines viejos
Paco Valeiras fue uno de los fundadores del Grupo Ecologista Outeiro. Desde niño cuidaba perros y aves de presa. Aún tiene alguno de los mastines, ya ancianos sementales, con los que promovieron un programa para dotar de estos canes de guardia a los ganaderos de la zona para prevenir ataques de lobos.
Con este grupo, señala, llegaron a enviar a 150 aves cada año a un centro de recuperación de fauna. Él mismo tenía siempre alguna en casa, a la que criaba y cuidaba hasta poder liberarla. Ahora no tiene ninguna a su cargo, por primera vez en mucho tiempo. El último fue un cárabo, hace unos seis meses.
El amor por los animales y la naturaleza le hizo aficionarse a la fotografía analógica, pero con la llegada de la tecnología digital desistió.
Ahora aprovechará para recuperar algunos de esos intereses y para dedicar más tiempo a su familia: pareja, tres hijos y un nieto. Una de sus descendientes es policía nacional, profesión no frustrada de nuestro protagonista, pues Valeiras cree que en la local también pudo desarrollar al fin su vocación de servicio.
DNI
Quién es. Francisco Valeiras, hijo de padres pulpeiros, nació en 1963 en Rapariz, un barrio de la parroquia de Arcos.
Profesión. Fue policía local en O Carballiño durante 34 años y, desde 2008, jefe del servicio municipal. Se jubiló el 1 de octubre de este 2025.
Su rincón. La Pista Roxa, ante la estatua Sarxento Franeiras de la ruta basada en la novela «Lume de cobiza» de Miguel Anxo Fernández, una historia del detective Frank Soutelo. La estatua se inspira en cierta manera en Valeiras, por su labor ecologista, y lo representa con un búho en la mano.